viernes, 13 de julio de 2018

Bobilongos y churrilungas

No, claro que no estoy enfadado.
Lo que se ve, es lo que queda del hombre
después de su jornada.
(...) ¿Vas a querer las tostadas con miel?
"Bobilongos y churrilungas"




martes, 26 de junio de 2018

A LA UNA Y SEIS de Un cuántico Aleteo



                            A LA UNA Y SEIS

Definitivamente
para ir más lejos
hay que vivir
dando la vuelta al mundo
de las envidias,
y contemplar
desde los ojos
de las jirafas,
el paso de los hombres.

¡Lástima saber que es de allí
de donde vengo!
  

                                     A la una y seis

El llanto significa
imaginación y distancia:
cuarenta noches sin dormir.

Las sonrisas en los encuentros,
direcciones en blanco.


                              A LA UNA Y SEIS

En estas fechas,
azules totalmente
abiertas, quedan
al día aullando
nubes de nácar roto.


                             A la una y seis

Voy a ser el sujeto que cualquier verbo lleva.
Para que te estremezca, no busques más contactos.


                              A LA UNA Y SEIS

Había vuelto a ser un niño
cuando sobre los troncos
que su padre plantó,
se lo llevaron.

jueves, 21 de junio de 2018

La voz del beso vivo




                          A Pablo Picasso y Rafael Alberti

He surgido tras el desarme
imposible de la memoria.
Acústica suicida de un sudario.
De un sudario de palabras, que vienen
y emborronan de nombres
todas las cosas indefensas.

Tanto me pensaron que me dibujé paloma.

Sé que es cometido del labio
abrirse incendio urgente,
y modelar desde su antigua condición de polvo,
la voz del beso vivo a un irse nunca.
Dentro tanto silencio dulce, quema.

En ocasiones, para llegar y crear tu sombra,
he fingido mover mis alas de mediodía,
como si no supiese que un milagro imposible,
solo nace evocado de Dios, aire con aire
y se consuma en el vuelo del hombre.

Si alguno de estos días que se me ofrecen,
retomo mi vocación de alba ilustrada: blanca,
no pienso quedarme al principio de la súplica,
ni pienso volar negra trazados de pancarta.

Para llegar de un beso al infinito
instante que me deja esta mañana,
nadaría en las gotas que llegan
del cielo blanco, escúchame
paloma de pan o de escarcha.

Me ahogaría si fuese necesario.

martes, 19 de junio de 2018

Bobilongos y churrilungas




FIN DE TRAYECTO

Suele suceder que a las multitudes
siempre les duelen los siglos pasados.

Yo que nunca entendí de profecías
de estrellas ni asteroides,
cada mañana voy, desde tu boca, a la boca del metro:

Versos como estos serán los que encuentres en Bobilongos y churrilungan un principio de libro con un FIN DE TRAYECTO. Sorprendente

lunes, 9 de abril de 2018

SILEPSIS "Desde el fondo del verso"





La silepsis se reactiva, más que en ningún otro lugar, en ese o esa mañana donde la gran mayoría de los hombres juegan a levantarse y vivir entre mis días todos sus tropiezos o todas sus disonancias.

Desde los ojos, de un friki ebrio de orgullo y olvido,
lloran las cruces del anecdotario,
la inquietud blanca de las siete brisas.
Mi cuerpo en la tumbona del psicólogo.
                                           Mentodicles Rédimo

domingo, 14 de enero de 2018

DE TODO LO QUE NO SE PIERDE (Prólogo)



Me presento ante vosotros porque quiero. Sencillamente porque algunos días vienen de la voz, dictados por estas notas sueltas que escoge, para salir y airear de contenidos mi pensamiento: este sonso ir y venir desde la fiesta a la oficina sin costes publicitarios, este protocolo encorsetado “de todo lo que no se pierde”. Me presento ante vosotros sólo, como un número de escaso valor en la estadística del estrés diario.

Me presento porque sí, porque es la única manera que me queda, para retribuir como turista de tus noches, todas esas horas que llegaron voladas ayer, y se reúnen hoy para ti en la boca, envueltas de regalo, en un álbum de instantáneas; tantas, como horas no estuve yo en tu sueño, ni perseguí por las noches tus delirios, no continué incansable, tras los márgenes de esas huellas impertinentes, que poco a poco fueron apareciendo en la piel, y señalaron todo el tiempo que habíamos estado juntos. Esas horas que en ocasiones vinieron del sexo, vinieron vestidas y desvestidas de vaticinios, de certezas de realidades e irrealidades, de confianzas, de la mano tonta, de una incipiente curiosidad por ver todos sus mundos. Todas sus horas que contradicen al silencio. Todas esas horas que una vez impresas, irán a dormir al lado mismo de las buenas noches, en ese espacio esquinadamente útil que ocupa como un estandarte quieto, la mesilla; allí donde tantos versos antes reposaron su silencio.

Digo verso y enciendo circunstancias o todas las luces. Repito: verso y son casualidades que desembocan del movimiento, al súbito esplendor de las razones, razones que son enmiendas del beso al paso por el vértice del rostro, la obligación de meditar solo, en ese otro paso que se adelanta más allá de lo imposible. Algo real que transcurre, como en un estreno de película, desde la alfombra sucia, hasta la pantalla de plasma; detrás, la luna, algo así como una sensación que roza los límites del hemisferio de las luces.

Una sensación que cuando llega, no sólo traspasa el breve instante en que nos arrodillamos juntos, sino que en su reflejo, muestra algo tan presente, como un decir que estoy, algo tan de hoy como una dureza, algo tan de ahora como el movimiento después del movimiento, como tu vientre misceláneo, algo así, como un mañana que viniese a llevar en el camión de la basura, todas las cenizas.

El mutismo, las muselinas de la ausencia, lo que viene doble semilla a reemplazar, sin ver, todo lo ido, todo lo envuelto en su pátina de fiebre inefable, todo lo que huele a nacimiento, y en contadas ocasiones, se instala dentro de una fugitiva desmemoria. Algo tan profundo como el hombre que llega, con la intención de mostrar en una sola toma, las figuras en movimiento.

Si me apuráis y no me sopla el tiempo de las cosas que no visten, desfilaría ante vosotros siempre, desde todo lo que fue indecible. Desde todo lo decible que viene por delante. Desde fuera del círculo de todos los que fueron por detrás. Desde esa ansia ignota que acompaña al desafío.

Desfilo, desde esta ley inmanente de las hojas que llegan de la misma naturaleza al papel, hasta este mismo papel que llevará después el aire por el aire. Desfilo desde esta ley que digo, tan distinta en los gestos y las formas, a esta ley de nuestra selva, a esta ley, también ahora, embrutecida por las mismas envidias que nos vienen de siempre, que llegan y nos critican y nos juzgan y nos condenan, como únicos motivos raros de la creación. Desfilo ante vosotros como la sangre en la pelea, como una mancha rota en su renuncia, como un grifo si me abrís ante el espejo, como un caudal que arrastrase su vergüenza ante Dios, siempre artrítico de miedos que no escapan y sí esperan.

Como comercial que derrite teléfonos, voy buscando, número a número, esa llamada que me permita cobrar a fin de mes. Como aprendiz de poeta, voy buscando, al otro lado de la puerta fría, todo esto que os muestro, esto que aún no está concluido, esto que me cuesta un huevo remover, exprimir y filtrar de su esencia imposible, para así, satisfacer todos los muchos; - no me digas: sí, parece interesante -. No, no me lo digas porque sé, que detrás del no viene siempre cerrar la puerta, como si fuese habitual el paseo de tantas dudas, sobre esta verdad que se derrite, por haber nacido un instante.

Crecer a la sombra del carbón, puede ser algo de lo más natural. Nunca lo he discutido. Desfilar desde la mina hasta su invento de palabra, desfilar sobre esta pasarela que el papel me ofrece, desfilar bajo esta luna o este sol que llega ahorcado por un cable al techo de la cocina inteligente, desfilar desde aquí, desde esta mesa donde visto a las cosas siempre de conocidas rarezas, no será nada si vuestros ojos cuando me abran y me lean no me descubren.

ABSURDOS DE LA CALLE

La calle vuelve a ser hoy,
el sólido diseño
de esta cabeza nuestra
tan turística siempre,
tan transitada de mañanas:
de vidas que acuden y esperan
la llegada de esos últimos metros,
que vienen tan puntuales

y nos llevan tan deprisa al olvido.

OTROS CAMINOS



Ya que los poetas son, generalmente, tipos normales, que vienen a exponer: el paso y la tormenta, el sentimiento raro de la sombra o la sonrisa en la esquina de luz de este mundo global; si quieren sorprendernos y avanzar, (cosa que dudo) deben comenzar a romper y ampliar, hasta inventar el suyo, mi epíteto pleonástico, y entre las soledades que nunca piden cita, cumplir los compromisos que se adquieren al manipular, las dos o tres verdades o mentiras, que acercan las palabras. No sé. Acaso, por ser tan complicado es imposible lo que pido.