lunes, 2 de octubre de 2017

LA URNA DE MIS CENIZAS

Fuimos la brisa en las venas del hombre
hasta dormir la tarde oscura de la memoria,
hasta ganar al cenit de un único silencio;
esa luminiscencia del mundo que nos quiebra.

Ahora somos la sangre y la sed en los crepúsculos,
la sombra convalecientes de la velocidad,
el rojo manchón de un brusco frenazo,
dos cuerpos dentro de un atardecer:
serenamente, tantos instantes enamorándose.

A veces, en la mesa, faltan palabras
y sobra la voz del televisor,
del silencio que sigue siempre
a las noticias malas.

Como un aficionado a vivir de lo imposible,
me descuelgo por el patio interior
de las monotonías infinitas:
ésas, que para colmo, viven siempre
sin ascensor en el último piso,
ésas, que cada noche al viento se descapotan.

En los pasillos, a la luz cambiante
de algunas carcajadas: me apresuro,
me reinvento, me inicio antes de ahogarme,
en el fuego insolente y la caricia, del miedo que nos juzga,
en las ascuas burlonas del silencio y la sed:
en los trazados naif del día,
en tantas ocasiones: arrogante y burlón,
rutinario minuto a minuto.

Apenas si llegué del sueño
y ya está aquí, otro digno sol radiante.
Sin duda molestando.

Ignorados: los ojos mestizos del silencio,
únicamente, abren la boca para llorar
en el acantilado de algún sesudo poema.

Este apretón de manos a la tarde,
esta ovación perpetua, este faro y este aliento
que siempre tienen pies de pasear por la mejilla:
serán y serán bien, la urna de mis cenizas.
El misterio de la mañana a punto de verse
en cualquier edificio oscuro,
la sombra de la mano sobre el rostro.

domingo, 1 de octubre de 2017

LAS OCHO HORAS QUE ME OBLIGA EL CONVENIO



En el juego de las canicas, con la sombra de un hombre en su interior:
la  ausencia fue otra forma de estar muerto,
por eso todo lo que se recuerda son las nubes de nuestra historia.
Su memoria olfateando los sábados braguitas y sostenes.

Antes, mucho antes, sí, muchísimo antes
de cualquier descalabro o huracán
de pestañas pegándose a la piel de los espejos;
los labios o la lluvia como las claridades de la voz,
no nos dejaron solos nunca.

Por supuesto que no, que aquí no importa su vendible o invendible falsa igualdad,
lo que en verdad importa es como a la luz del invierno se completa.

Sí, particularmente, mañana me depilo la entrepierna.
No quiero sufrir más infartos ni vivir más ausencias
ni que contemplen mi línea de muerte
las enfermeras, pelo a pelo:
posiblemente, hermoso. Posiblemente frío y hermoso

Mira que me propuse
un escribir sencillo, un escribir
para que tu entendieses,
como ese, el que descargas de la nube
atormentada de otro nombre.

Sí, sí. Claro que sí.
Claro que voy a escribir por sorpresa, igual que las libélulas,
para australopithecus, para el lagrimal de la piara,
para los barrenderos, para las enfermeras
especialistas en transfusiones y entendimiento.
Sí, sobre todo, para el pobre despiste de las almas,
para quien soñar, es también delito.

Voy a ponerlo fácil: uno por uno, en fila de a uno.
Ya que no puedo estar contigo,
estaré con tu ausencia, cuadrúpedo a tu puerta,
boca que peina tu memoria.
Delincuente sin voz, un disfraz con posibles consecuencias.

Sí, sí, ya sé que los huéspedes no tienen derecho a ver la tele,
más, en lo referente al elástico asunto del amor:
lo reconozco sí. Sí reconozco haber fracaso estrepitosamente.
Solo fui capaz de amar a una mujer.

Pero olvidemos del pasado sus compromisos.
Impregnemos de tinta los temores,
y de equis y más equis la ironía,
y demos infinitos tragos besos
que borren el error de la ternura;
esa que fue antes de convertirse en polvo
el signo de mi luz.

Creo que nada más se crean algunas realidades
cuando al sumar, restamos de la intención del día
tres o cuatro prodigios, cinco constelaciones,
dos resacas de mar o de cerveza

Lo sabes y aun así, vuelvo y  lo confirmo.
Nadie es lo suficientemente luna ni vitral ni burbuja
como para no ser poeta o pájaro
en sus noches de amor, partido en dos mitades.

Y esta ausencia es así, menos o más que nada porque
ayer, tuvimos que vender  la cama donde nos amamos,
donde precocinamos evoluciones y más evoluciones.

Hoy, tal vez, solo a medias, para pagar la luz o el agua
o uno de todos esos vicios de los que estamos hechos;
tengamos que vender sí, nuestro cuerpo.

Mañana ya veremos que sucede.

Acostumbrado a la lectura silenciosa de las salas vacías,
tantos asientos llenos nublan mis calzoncillos,
imposibilitando a posteriori cualquier posible cita:
limpia de boca, sucia muy sucio de palabra o silencio.

Recuerdo cuando fui mortal, rana congestionada,
virus por el que muere un príncipe y todos los valores subversivos.   
Recuerdo aquella aurora rara de raros compromisos.

No digo que no compre sobre plano,
con la insolvencia de mis palabras, tu corazón.
Ese proyecto que ya está maduro en mis cosquillas.

Los sueños, siempre del futuro, nos traen complicaciones
y ese mucho de sal pimienta que falta en la rutina de un enamoramiento,
 kalashnibobo a la tartaruptura .

Voy a intentar vivir sencillo, levantar a las ocho y trabajar en mi esquina. 
Incomprensiblemente, en tu ausencia; las ocho horas que me obliga el convenio

viernes, 25 de agosto de 2017

MADRE


Despierta, sí despierta
y patalea dentro de mí.
Algo hermoso sucede,
hijo, cada mañana.

jueves, 24 de agosto de 2017

BOBILONGOS Y CHURRILUNGAS


En estas disonancias, que bien podrían ser un auténtico coñazo, nacen al sol preguntas bailarinas, como los bobilongos de los centros comerciales, con esa eternidad de llave cielo y churrilungas cargadas de inquietudes y tormentas
En la autopsia de sus ojos oscuros, hay cicatrices de la cirugía y en la sed de los mundos, calles y calles de tiendas cerradas que se alfombran con la imaginación, lanzarotes y lenguassecas que anestesian los tiempos con puños de ceniza.
En las nuevas balanzas digitales de los supermercados se alza el platillo de la sinrazón y se inclina el de la pobreza igual que siempre, contra las heridas.
Hay circunstancias mientras paso, que no terminan de mear nunca, ni de sentir el aire que renueva su nombre, ni de ver en los cines, mientras se meten mano, como se representa la historia sin firma de su abolengo, como nos hacen ser al cerrar la ventana, josecarlos culpables.

martes, 22 de agosto de 2017

SINONIMIA//DESDE EL FONDO DEL VERSO Guía para entender la poesía que viene




La Sinonimia, tras cumplir hace tantos siglos la mayoría de edad, es una figura de repetición que en ocasiones, deja libre la última semana del verano para reforzar esa idea clásica de una boda y su banquete; ayer, probablemente parisina, hoy, de un Madrid con prisas e improvisaciones, donde, llegan los novios en metro a todos los sitios, mucho antes que en limusina o coches con cientos de caballos.

En tres minutos, la sinonimia aporta matices y uñas largas al destino de la expresión principal, sugiere nuevos aspectos significativamente amplificadores, comulga con los modelos contemporáneos de un achuchón en las últimas filas. En siete minutos exactos, proporciona sensaciones de auténtica viveza, con las que, sin lugar a dudas, se desmitifican todas las formas precisas de uno u otro invento, de todos esos que hasta este instante siempre existieron.

Pero, para engrandecer la palabra poética, solo la repetición de sinónimos no dice gran cosa: ni aclara ni aligera ni ilumina ni proyecta más allá de su sombra el verso, y si por el contrario lo hincha de artificio con palabras que apenas aportan nada al enunciado; reduciendo el tempo y la atención del lector, frenando el fluir natural del poema, enquistando de uno a tres pensamientos. Y sin embargo, sí, es verdad, hay momentos y motivos por los que la composición necesita apoyarse en sinónimos próximos para redondear los abusos del día; siendo o pudiendo ser, acaso, tan solo para que revivan bestias o caricias milenarias, intenciones que se interesen por el presente certificado de autentificaciones, movimientos que licuen de burocracias las sinonimias de las administraciones.

En poesía, al ser la repetición en cualquiera de sus extensiones, uno de los principales apoyos, la mera repetición de ideas, es poco recomendable, pero allá cada cual con su firma y sus modales. Cada uno puede decidir cómo quiere que lo entierren con el dedo que pasa las hojas.


Las buenas sinonimias desarrollan aspectos de la realidad que designan la expresión inicial, al tiempo que intensifican la emoción. Se puede empezar por lo más alto y que sea el último verso el que haga referencia a la profundidad del hoyo donde reposa la caja con mis restos, o a ese cielo de los pájaros donde llevó el aire mis cenizas

sábado, 19 de agosto de 2017

UNA BARBIE CUALQUIERA


Tierra no, aún no me tragues,
que te acuno atrevido en primera persona
igual que a las mascotas de Neruda,
de Borges, de Laureano, de Mestre o de Aleixandre,
antes de enmudecer, después de los disparos,
cuando vuelven y eclipsan
con el vuelo de su falda mí memoria.
Sí, déjame saber mientras se cierran, ceremoniosamente
para que nadie se haga daño, los párpados y las estancias,
¿cómo es que todo, en alguna ocasión, nos empuja y nos rompe?
Tú, transformada en sueño y disparate,
lanzas besos que nos cosen con fuerza
a una noche Lolita en la batalla,
taponas las heridas
que gotean del techo de esa noche
del hacha que nos niega mucho,
en muchas circunstancias
de la espada con su punto y destino.
No tierra, no me tragues, que aún
no me atrevo a mirar
en pie, delante de la tele,
como se fue muriendo al gris,
al gris y al blanco-negro tahúr
de las nubes marcadas,
toda esa sucesión de mundos,
mundos y signos de constelaciones,
mecidas por la historia de una Barbie cualquiera.
Sí, déjame saber.

viernes, 18 de agosto de 2017

PANEGÍRICO




Soñaba con vengarme, quedando para siempre
igual que los colores de Fra Filippo Lippi.
En el tramo final, cuando se dice adiós
al paseo de los domingos con la familia,
cuando nada se sabe de mi semblante humano.
Cuando desaparecen mis partes del misterio.

Que estoy arruinado, lo puede comprobar cualquiera.
Que soy de porcelana y músicas nativas lo sabe todo el mundo,
como se yo que hay tantas manos
dispuestas a prestar las luces

a los lienzos de todas mis derrotas.