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lunes, 1 de enero de 2024
NUNCA BROMEO
jueves, 28 de diciembre de 2023
LOS LABIOS QUE FINGE LA NOCHE
sábado, 11 de marzo de 2023
Pálpitos del tren que no vuelve
https://www.amazon.es/dp/B08VR8R1K9
lunes, 27 de febrero de 2023
AL ECLIPSE TOTAL DEL OJO de "Inventarios del miedo"
jueves, 23 de febrero de 2023
POLIFEMO Y GALATEA XXVII
XXVII
y con ellas, las ondas a su frente, 210
entre dos mirtos, que, de espuma canos,
dos verdes garzas son de la corriente.
Vagas cortinas de volantes vanos
corrió Favonio(38) lisonjeramente,
de frescas sombras, de menuda grama.
2. m. céfiro (‖ viento suave). U. m. en leng. poét.
sábado, 20 de agosto de 2022
literatura_instantanea
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El imaginativo, original y uno de los mejores, si no el mejor poeta español actual, Maximiano Revilla (@maximianorevillavega), nos ofrece más de lo mismo en su poemario “A las seis de la tarde de un lunes con dislexias”, del 2020. Más de lo mismo, en efecto: poesía deslumbrante, un destilado cinismo y una visión crítica de lo actual, pero por encima de todo una colección de poemas excelentes, vamos, lo habitual en el autor, que con cada nuevo libro prosigue por su senda, cada vez más original, del poema entendido como carga de profundidad, emanación interna del yo lírico y reflexión ácida de realidades. Todo ello, en un texto compuesto de salutaciones y con algún adiós, donde los saludos no siempre celebran la vida, lo positivo, y las despedidas se invierten: quizás sea bueno despedirse de ciertas cosas. Pero lo que no es bueno, en absoluto, es seguir permitiendo que Maximiano duerma en los ingratos brazos del anonimato.
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domingo, 3 de julio de 2022
Asunto: Aviso. DE AMOR Y DE VIDA
https://www.amazon.es/dp/B09RLXVHNZ
De: M.R. <deamor@gmail.com> fecha: 09 febrero 2017, 4:09
Asunto: Aviso
Para: M.P.M. <yvida@hotmail.com>
Por mucho que me duela, soy quien te viste de constelaciones,
de melocotonero, de luz de Andalucía, tu luz, amor, tu luz,
quien guarda tus recuerdos y los míos,
quien vive para que tú vivas, quien hace anotaciones
del mundo exterior que luego nunca cuento.
pero ¿quién sabe lo que hoy, hay en tu cabeza?,
y, sobre todo, lo que habrá mañana, lo que mañana nos derrita,
con la espesura de tus cosas, al regazo de algunas alabanzas.
Esto era un tenedor, esto era una cuchara, esto era una sartén,
y esto es un cuchillo de plástico que nos lastima.
Esta, la imagen a la que tú rezabas, totalmente memoria del epicentro al día.
esto era la mirilla de la puerta por la que se veía,
cuando se hacía tarde, caer el mundo y las estrellas
de los deseos de la alquimia, de media hora en media hora.
Y este, al que no conoces, era yo.
de aquel hijo que no quisimos engendrar nunca, nunca.
Lo de más allá, solo, una carita seca del penúltimo huerto.
Aquel sin surcos de cultivo de instantes de recuerdos.
ni que te arrullen ni te duerman sus sonidos ni mis palabras.
Te gozo en mis silencios, silencios donde no me reconoces,
y me reinvento y me reinicio y me apresuro para ahogarme
insolente en el fuego del miedo que nos juzga,
en las ascuas burlonas de un momento y la sed,
en los trazados naif del día, minuto tras minuto
reafirmándote; sí, sí. Reafirmándome.
ni estar de calle, ni estar de amor. Sí, sí, no amor no. Amor. Amor.
Ni estar de sueño elevándote sí, elevándose en mí, los fríos de los puntos y aparte
de tantos pretendientes como hasta el desayuno,
invitando a los vasos de leche con Nesquik,
llegan con su ceguera y me remueven y deshacen.
de nuevo renacida flor del jardín de mi balcón.
¿Quién, este mediodía, te cederá su asiento?
¿Recuerdas quién soy yo? ¿Cuándo nos conocimos?
¿Cuántas conjugaciones de verbos regulares
del mundo donde vives fueron verdad o no?
en el cuaderno donde apuntas tus paladeos, tus desafíos, tus desmemorias;
en esa donde no me encuentras, no, no, ya no me encuentras,
en esa cama invento y reverencia, ánfora azul, en tu pupila ausente,
en esa donde yo, sin que tú me recuerdes, enamoradamente, me descalabro.
Esa boina que vino de la modernidad, de una generación y otra generación
de tristes aspavientos, de pueblo a pueblo, de mano a mano.
de la vida a la vida de algún corazón siempre pasajero de infartos.
No, no te desesperes, que sin duda mañana abrimos.
Por esta tierra mar donde celebras tus onomásticas y mis inundaciones
y los olores de las caléndulas y los regalos y resonancias
de los despistes del hombre distante.
cómo se limpian los rostros del alma con ese algodón de todos los días.
Cómo la luna pone al sol el gorro de los sueños,
mientras por la bocana divina de la tarde
salen, de cuatro a siete nuevas plegarias, conmigo a faenar.





