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miércoles, 25 de febrero de 2026
martes, 3 de febrero de 2026
La oscuridad de las miopes ausencias.
Aquella vida era para ella una peregrinación al santuario
de sus amores.
Pío Baroja
—La mayoría de las veces, necesito una pastilla para dormir y otra más para despertar —comentó con aires solemnes de primera dama, y todo ello, a la vez que escuchaba las voces y los gritos de la gente, y de Dios, y de todo el que, a primera hora, sin que pudiera fingir emociones fuertes como el orujo que calentaba el estómago del frío de la nieve que caía, la destemplase. No era necesario que, alrededor de su figura, el mundo dejara de tocar sus narices y de sonar en un ensordecedor barullo. Los platos, los vasos, las copas de champagne y las cucharillas de postre y de café tintineaban desde el elegantísimo servicio de una boda. En parte, la odiaba; en parte me daba envidia. Una envidia tremendamente malsana, y sin cuidar. Sí, sí, más que nada sentía esa envidia porque ella jamás había tenido en frente de sí ninguna clase de problemas para mantener una conversación fluida con cualquiera de los príncipes seleccionados para pasar modas en las pasarelas de El Corte Inglés, los domingos por la mañana. Los años largos como los misterios, esos que se perdían entre las horas y los días de estudio en los colegios privados, esos días en los que parecía que nunca tuvieran fin, la proporcionaron, además de muchos moretones de cuello para abajo por la cantidad de golpes recibidos en el culo y en los brazos y en las palmas de las manos para introducir en su cabeza todas las letras y los números y las fórmulas químicas y secretas para la continuación parcial de la especie, una educación exquisita y refinada, una muy capaz de hacer que pudiese hablar en más de tres idiomas con quien le viniese en gana. Yo no aprendí nunca a mantener con la gente una conversación medio fluida, ni siquiera una conversación entre los ojos intrascendentes del argot del barrio. No, ni con aquella chica en la que, al pensar continuamente, no me dejaba enganchar el sueño, y me tenía que masturbar. No, ni mucho menos fui capaz de hilvanar jamás preguntas concretas de cómo estaba o venía el tiempo. Y sonaban las tazas y los platos de la sopa. Y sonaban los cuchillos para la carne y el pescado. Y por encima de todo ello, aún se podía escuchar el rumor de las conversaciones importantísimas sobre las temperaturas a las que era preciso servir los vinos. Así mismo, de fondo, ciertamente, todavía se conseguían sobreentender, reales, las comandas que gritaban las camareras jóvenes y atractivas que tan grácilmente contoneaban sus cuerpos entre las mesas. "Tres descafeinados con agua", "Un solomillo al punto, con ensalada, y no con patatas fritas". "Un helado de chocolate". "Me faltan dos primeros para la mesa cuatro y un pollo asado para la dos". —¡Sí! ¡Sí! Dos pollazos, con guisantes de mi huerta, te dejaba yo que me dieses tú a mí de propina. Camareras que se distinguían, —ya te cuento—, ¿cómo no?, más que por otra cosa, por exhibir descaradamente sus larguísimas piernas, y sus rostros de líneas estilizadas, limpias, puras y tiernas con unos ojos azules como el horizonte de algún verano que continuase detrás de la raya negra de las pestañas y del cielo, y unos pies finos exfoliándose dentro de la arena, y unas manos delicadas, y una ilusión por construir en sus cabezas con materiales reciclados, y con los deshechos del edificio de la telefónica, así como con todo lo desconocido de aquellos muros de las casas de la nostalgia, de esa cronología que era mucho peor que apuñalar sus sentimentalismos, esos que nunca dejaron de ser, con sus insuficiencias, y sus disquisiciones y sus muchas infidelidades, cualquiera de los mundos y de los remordimientos, de todas muestras impotencias y nuestros miedos. —Seguro que el Epi había conseguido Centramina —era lo primero en lo que había pensado cuando sentí que me hundía totalmente; voy a ir a ver si me regala alguna para volar un rato hasta sentir el calor del hemisferio subtropical. No, mi oscuridad, lo mismo que esa de las miopes ausencias, o, esa que iba con las miradas infinitas, nunca fue algo que se buscara ni que se encontrara entre las distancias inmensas de los ojos azules que se pendían atrapados dentro de cualquier mentira llorosa. Esa, la que casi se me evapora poco antes de llegar a tocarla. Fuera del local, hacía frío, y mientras sonaban las doce en el reloj de una iglesia cercana, yo paseaba mundo arriba y mundo abajo, esperando que concluyeses su jornada.
miércoles, 10 de diciembre de 2025
Maximiano Revilla Vega, biografia
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Maximiano Revilla Vega es un destacado poeta español,
conocido por su estilo único y su contribución a la poesía contemporánea.
Trayectoria literaria
Maximiano Revilla es considerado una de las voces poéticas más originales del
Panorama literario español actual. Su obra incluye títulos como "Consonancias de la voz" (2003), "De todo lo que no se pierde" (2005), "Pálpitos del tren que no vuelve" (2016) y "Un cuántico aleteo en la boca" (2017), entre otros. Su poesía
se caracteriza por un profundo análisis del mundo cotidiano y una búsqueda
constante de la innovación en el lenguaje poético. Poemarios suyos son también: "Bobilongos y churrilungas" (2018), "NOTATETI" y "Recetario de la lucura" (2019), "INVENTARIOS DEL MIEDO" y "A las seis de la tarde de un lunes con dislexias" (2020), "A este lado de mis días" (2023).
Blogger.com
Reconocimientos
Recientemente, Revilla Vega fue galardonado con el LIII Premio de Poesía
‘Pastora Marcela’ por su obra "Los labios que finge la noche", un
reconocimiento que destaca su talento y la calidad de su trabajo en el ámbito de la poesía.
El Semanal de La Mancha
Estilo y temáticas
Su poesía aborda temas complejos como el miedo y la valentía, y ha generado
debates sobre la estructura y la libertad en la poesía contemporánea. Revilla ha
expresado que la poesía debe ser un medio para reivindicar y flexibilizar mentes,
aunque también ha señalado que ha perdido parte de su poder en la actualidad.
escritorsentimientos.com
+1
Conclusión
Maximiano Revilla Vega continúa siendo una figura influyente en la poesía española, con un enfoque que desafía las convenciones y busca conectar con la realidad
de los lectores. Su obra sigue siendo objeto de estudio y admiración en el ámbito
literario.
jueves, 9 de octubre de 2025
Hubo un instante / A este lado de mis días
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Hubo un instante
Hubo un instante en el que, incluso
a pesar de todo lo que pudiese parecer y aparentar,
estaba muy claro el motivo por el que siempre quedábamos
a las puertas de los hoteles de cuatro y de cinco estrellas:
para que así pareciese que no dejábamos nunca de entrar o salir,
y que íbamos o veníamos, haciéndonos,
de esta manera, a la idea de que siempre estábamos viajando.
Pero no, no te enfades por no confesarte la verdad.
No, no, sí, sí, tú ya la sabías. ¡Claro que tú ya la sabías!
La verdad que siempre tiene infinitos senderos,
te puede confirmar que jamás salimos del barrio;
sobre todo, por mis enfermedades,
y por mis borracheras, y por mis desenfados.
miércoles, 8 de octubre de 2025
sábado, 13 de septiembre de 2025
EN MI CABEZA
Manipuladamente verde
seré igual que las frutas
en la cesta de las doncellas:
natural y ecológico,
con un par de gusanos dentro.
un trozo de agonía
antes, antes de alguna caminata
o después de los golpes insensatos
que se diluyen sin castigo
en el aire de las discordias,
a la mesa, con zumo de naranja.
como aquel veraneante
que se esconde detrás del cuadro
en esas playas de Sorolla,
con esta luz que insiste en madurarme.
Despierta, que no es tarde
para pedir, a doble impreso,
que te devuelvan
la morosidad del amor.
jueves, 27 de marzo de 2025
sábado, 1 de marzo de 2025
Voy con las notas de un jazz que interpretan. A este lado de mis días
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Voy con las notas de un jazz que interpretan,
si tú quieres y les dejas, un grupo de músicos latinos.
Músicos de Cuba, para ser más exactos.
Músicos: medio muertos, o medio vivos de impaciencia y de sed.
Músicos que se resguardan, mientras llueve tanto, debajo de la cornisa
del número veintiocho de la calle Preciados.
Resulta llamativo entonces sentir cómo de pronto suena el silencio.
miércoles, 13 de noviembre de 2024
"Los labios que finge la noche" LAS HERIDAS DEL POETA
debajo de la tierra”
Pablo Neruda
la parte que no duerme de la voz,
despierta en ocasiones
las heridas del poeta:
cada uno sabe cuáles son
o al menos como se las imagina.
Antes del inconsciente femenino,
solo vasallos del aburrimiento.
Sabores de la luz dormida
al regazo de algunas alabanzas.
Bajo el sol, descubrimos siempre sabores nuevos.
los labios son la mejor memoria
viernes, 4 de octubre de 2024
CONSONANCIAS DE LA VOZ. Todo un bosque en la alcoba
La palabra abierta al azar
nace sentencia cómplice del hombre,
se expande aliento a la deriva
lejana de la voz hasta que duele o calma.
Entre palmadas de vértigo, casi absoluto,
se lanza semilla al aire y se planta.
Se planta el fruto y nace
todo un bosque en la alcoba.
La palabra es siempre impredecible:
puente desde el incendio hasta los labios,
doble ofrenda del vino ante el espejo.
miércoles, 7 de agosto de 2024
Yoshitomo Nara "es la luz que me inventa"
de los cuerpos femeninos
lo mismo que los zánganos en la colmena
puedo olvidar mi forma de hombre.
martes, 4 de junio de 2024
LIII Premio " Pastora Marcela" Maximiano Revilla Vega "Los labios que finge la noche"
martes, 30 de abril de 2024
UN CUÁNTICO ALETEO EN LA BOCA
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jueves, 18 de abril de 2024
miércoles, 14 de febrero de 2024
Coplas a la muerte de su padre.
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer;
cómo después de acordado
da dolor;
cómo a nuestro parecer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
por tal manera.
que van a dar en la mar,
que es el morir:
allí van los señoríos,
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos;
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que traen yerbas secretas
sus sabores.
A Aquel sólo me encomiendo,
Aquel sólo invoco yo
de verdad,
que, en este mundo viviendo,
el mundo no conoció
su deidad.
para el otro, que es morada
sin pesar;
más cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que, cuando morimos,
descansamos.
si bien usásemos de él,
como debemos,
porque, según nuestra fe,
es para ganar aquel
que atendemos.
Y aun aquel Hijo de Dios,
para subirnos al cielo,
descendió
a nacer acá entre nos
y a vivir en este suelo
do murió.
martes, 6 de febrero de 2024
SIN LUZ "La destrucción o el amor"
El pez espada,
cuyo cansancio se atribuye ante todo a la imposibilidad de horadar a la sombra,
de sentir en su carne la frialdad del fondo de los mares donde el negror no ama,
donde faltan aquellas frescas algas amarillas
que el sol dora en las primeras aguas.
La tristeza gemebunda de ese inmóvil pez espada cuyo ojo no gira,
cuya fijeza quieta lastima su pupila,
cuya lágrima resbala entre las aguas mismas
sin que en ellas se note su amarillo tristísimo.
El fondo de ese mar donde el inmóvil pez respira con sus branquias un barro,
esa agua como un aire,
ese polvillo fino
que se alborota mintiendo la fantasía de un sueño,
que se aplaca monótono cubriendo el lecho quieto
donde gravita el monte altísimo, cuyas crestas se agitan
como penacho -sí- de un sueño oscuro.
lunes, 1 de enero de 2024
NUNCA BROMEO
jueves, 28 de diciembre de 2023
LOS LABIOS QUE FINGE LA NOCHE
sábado, 11 de marzo de 2023
Pálpitos del tren que no vuelve
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