miércoles, 13 de diciembre de 2017

EL PARÉNTESIS // Desde el fondo del verso



PARÉNTESIS


El paréntesis o interposición, como también se le denomina, ha quebrado de manera significante, muy, pero que muy significante, sobre todo por debajo de un sol medio bizco, los bailes pretéritos de las ensoñaciones, esas que viajaron, como todos los días, entre las nueve y las diez, contigo y conmigo.

Creo recordar, que había salido del trabajo como aprendiz de la espuma que se crea cuando rompen, contra tu cuerpo, las olas; con la única intención de conducir, hasta llegar, con el dolor de mi cabeza, a ese desierto del pasado y del presente de las palabras de amor de los hombre, los que no se conforman y buscan otro futuro en esas playas de los pantanos navegables del alma, en esas donde se tumban al sol, como si deseasen que les pusiesen crema, para tostarse de uno y de otro lado. Todo, todo estaba perfectamente programado para salir corriendo, sí, todo: la lluvia, los terremotos, las mariposas; todo hasta que tú, sentándote enfrente, viniste a ser, en tres minutos, el desarrollo de una y otra historia, esa que entre dos estaciones, sin decir ni una palabra, traspasaron a mis ojos su luz, tus ojos.

Compromisos que por un instante se presentan para firmar, sobre todo, cuando se cruzan y se miran dos circunstancias: un desconocido y una desconocida que coinciden a tomar en la tarde un descafeinado para no desvelarse y tener que soñar así, casi toda la noche, la fantasía de su amor. Compromisos que al bajarte tan pronto, en la próxima estación, no tiene sentido legal ni razón ilegal de ser o dejar de ser. Miedos que se trasladan, sin previo aviso, a los rojos de las pupilas en mis escaparates, esas que se iban alejando según avanza el vagón como si hubieses salido al día sin besos ni café; excesivamente apresurada. Seguro, tan convencido de mi abstinencia estoy, que me jugaría el universo, dando por supuesto, que nunca más volveríamos a coincidir.

El paréntesis, en el poema, es el espacio donde viven las intrigas y algunas arrogancias, sobre todo esas que se desarrollan en las delicadas notas de arrullo al oído, en todas y cada una de nuestras noches, y días despistándose amorosos, esos en los que siempre quedan, al cerrarse las puertas, algunas grietas abiertas a las tentaciones. Elegantemente viste y desviste, vive y revive el paréntesis entre los adjetivos y sustantivos de las oraciones principales, para morir andrajosamente incomprendido y equivocado al comienzo de la relación de una musa ficticia.

Sí, por supuesto, también como su definición literal o enciclopédica dice: es un nombre masculino; que en su primera acepción aparece como la explicación o comentario que se intercala en un discurso o en una conversación o en un poema, que comprensible o incomprensiblemente se alarga y se alarga; acaso hasta llegar a la segunda puerta donde se presenta como un signo de puntuación que sirve para encerrar en una frase o un comentario de un texto escrito, cualquier otra vida.






lunes, 23 de octubre de 2017

NUNCA BROMEO NI OLVIDO




Nunca bromeo ni olvido. Escúchame.
Las cosas importantes, nunca pasan,
van y vienen igual que profecías
del corazón a la cabeza.
Dios, cuantas dudas has puesto en mis manos.

Muéstrame el horizonte de la cuna distante,
la inocencia sagrada de tu aliento.
Pareces infinito y frío, memoria de la luna
y los hijos que no quise tener.
¿De que sirve empaparse
de lágrimas o estrellas
cuando, el olvidadizo sol
borra, al amanecer su rastro?

En el ordenador de mi automóvil
por si cambias de idea y lo quieres abrir,
he dejado grabada, mi ruta fija en el gps,
tras tu abandono, las imágenes
y turbulencias de la noche,
los destinos de mis disculpas,
los momentos que te permitan
volver a mi, si lo deseas.

lunes, 2 de octubre de 2017

LA URNA DE MIS CENIZAS

Fuimos la brisa en las venas del hombre
hasta dormir la tarde oscura de la memoria,
hasta ganar al cenit de un único silencio;
esa luminiscencia del mundo que nos quiebra.

Ahora somos la sangre y la sed en los crepúsculos,
la sombra convalecientes de la velocidad,
el rojo manchón de un brusco frenazo,
dos cuerpos dentro de un atardecer:
serenamente, tantos instantes enamorándose.

A veces, en la mesa, faltan palabras
y sobra la voz del televisor,
del silencio que sigue siempre
a las noticias malas.

Como un aficionado a vivir de lo imposible,
me descuelgo por el patio interior
de las monotonías infinitas:
ésas, que para colmo, viven siempre
sin ascensor en el último piso,
ésas, que cada noche al viento se descapotan.

En los pasillos, a la luz cambiante
de algunas carcajadas: me apresuro,
me reinvento, me inicio antes de ahogarme,
en el fuego insolente y la caricia, del miedo que nos juzga,
en las ascuas burlonas del silencio y la sed:
en los trazados naif del día,
en tantas ocasiones: arrogante y burlón,
rutinario minuto a minuto.

Apenas si llegué del sueño
y ya está aquí, otro digno sol radiante.
Sin duda molestando.

Ignorados: los ojos mestizos del silencio,
únicamente, abren la boca para llorar
en el acantilado de algún sesudo poema.

Este apretón de manos a la tarde,
esta ovación perpetua, este faro y este aliento
que siempre tienen pies de pasear por la mejilla:
serán y serán bien, la urna de mis cenizas.
El misterio de la mañana a punto de verse
en cualquier edificio oscuro,
la sombra de la mano sobre el rostro.

domingo, 1 de octubre de 2017

LAS OCHO HORAS QUE ME OBLIGA EL CONVENIO



En el juego de las canicas, con la sombra de un hombre en su interior:
la  ausencia fue otra forma de estar muerto,
por eso todo lo que se recuerda son las nubes de nuestra historia.
Su memoria olfateando los sábados braguitas y sostenes.

Antes, mucho antes, sí, muchísimo antes
de cualquier descalabro o huracán
de pestañas pegándose a la piel de los espejos;
los labios o la lluvia como las claridades de la voz,
no nos dejaron solos nunca.

Por supuesto que no, que aquí no importa su vendible o invendible falsa igualdad,
lo que en verdad importa es como a la luz del invierno se completa.

Sí, particularmente, mañana me depilo la entrepierna.
No quiero sufrir más infartos ni vivir más ausencias
ni que contemplen mi línea de muerte
las enfermeras, pelo a pelo:
posiblemente, hermoso. Posiblemente frío y hermoso

Mira que me propuse
un escribir sencillo, un escribir
para que tu entendieses,
como ese, el que descargas de la nube
atormentada de otro nombre.

Sí, sí. Claro que sí.
Claro que voy a escribir por sorpresa, igual que las libélulas,
para australopithecus, para el lagrimal de la piara,
para los barrenderos, para las enfermeras
especialistas en transfusiones y entendimiento.
Sí, sobre todo, para el pobre despiste de las almas,
para quien soñar, es también delito.

Voy a ponerlo fácil: uno por uno, en fila de a uno.
Ya que no puedo estar contigo,
estaré con tu ausencia, cuadrúpedo a tu puerta,
boca que peina tu memoria.
Delincuente sin voz, un disfraz con posibles consecuencias.

Sí, sí, ya sé que los huéspedes no tienen derecho a ver la tele,
más, en lo referente al elástico asunto del amor:
lo reconozco sí. Sí reconozco haber fracaso estrepitosamente.
Solo fui capaz de amar a una mujer.

Pero olvidemos del pasado sus compromisos.
Impregnemos de tinta los temores,
y de equis y más equis la ironía,
y demos infinitos tragos besos
que borren el error de la ternura;
esa que fue antes de convertirse en polvo
el signo de mi luz.

Creo que nada más se crean algunas realidades
cuando al sumar, restamos de la intención del día
tres o cuatro prodigios, cinco constelaciones,
dos resacas de mar o de cerveza

Lo sabes y aun así, vuelvo y  lo confirmo.
Nadie es lo suficientemente luna ni vitral ni burbuja
como para no ser poeta o pájaro
en sus noches de amor, partido en dos mitades.

Y esta ausencia es así, menos o más que nada porque
ayer, tuvimos que vender  la cama donde nos amamos,
donde precocinamos evoluciones y más evoluciones.

Hoy, tal vez, solo a medias, para pagar la luz o el agua
o uno de todos esos vicios de los que estamos hechos;
tengamos que vender sí, nuestro cuerpo.

Mañana ya veremos que sucede.

Acostumbrado a la lectura silenciosa de las salas vacías,
tantos asientos llenos nublan mis calzoncillos,
imposibilitando a posteriori cualquier posible cita:
limpia de boca, sucia muy sucio de palabra o silencio.

Recuerdo cuando fui mortal, rana congestionada,
virus por el que muere un príncipe y todos los valores subversivos.   
Recuerdo aquella aurora rara de raros compromisos.

No digo que no compre sobre plano,
con la insolvencia de mis palabras, tu corazón.
Ese proyecto que ya está maduro en mis cosquillas.

Los sueños, siempre del futuro, nos traen complicaciones
y ese mucho de sal pimienta que falta en la rutina de un enamoramiento,
 kalashnibobo a la tartaruptura .

Voy a intentar vivir sencillo, levantar a las ocho y trabajar en mi esquina. 
Incomprensiblemente, en tu ausencia; las ocho horas que me obliga el convenio

viernes, 25 de agosto de 2017

MADRE


Despierta, sí despierta
y patalea dentro de mí.
Algo hermoso sucede,
hijo, cada mañana.

jueves, 24 de agosto de 2017

BOBILONGOS Y CHURRILUNGAS


En estas disonancias, que bien podrían ser un auténtico coñazo, nacen al sol preguntas bailarinas, como los bobilongos de los centros comerciales, con esa eternidad de llave cielo y churrilungas cargadas de inquietudes y tormentas
En la autopsia de sus ojos oscuros, hay cicatrices de la cirugía y en la sed de los mundos, calles y calles de tiendas cerradas que se alfombran con la imaginación, lanzarotes y lenguassecas que anestesian los tiempos con puños de ceniza.
En las nuevas balanzas digitales de los supermercados se alza el platillo de la sinrazón y se inclina el de la pobreza igual que siempre, contra las heridas.
Hay circunstancias mientras paso, que no terminan de mear nunca, ni de sentir el aire que renueva su nombre, ni de ver en los cines, mientras se meten mano, como se representa la historia sin firma de su abolengo, como nos hacen ser al cerrar la ventana, josecarlos culpables.

martes, 22 de agosto de 2017

SINONIMIA//DESDE EL FONDO DEL VERSO Guía para entender la poesía que viene




La Sinonimia, tras cumplir hace tantos siglos la mayoría de edad, es una figura de repetición que en ocasiones, deja libre la última semana del verano para reforzar esa idea clásica de una boda y su banquete; ayer, probablemente parisina, hoy, de un Madrid con prisas e improvisaciones, donde, llegan los novios en metro a todos los sitios, mucho antes que en limusina o coches con cientos de caballos.

En tres minutos, la sinonimia aporta matices y uñas largas al destino de la expresión principal, sugiere nuevos aspectos significativamente amplificadores, comulga con los modelos contemporáneos de un achuchón en las últimas filas. En siete minutos exactos, proporciona sensaciones de auténtica viveza, con las que, sin lugar a dudas, se desmitifican todas las formas precisas de uno u otro invento, de todos esos que hasta este instante siempre existieron.

Pero, para engrandecer la palabra poética, solo la repetición de sinónimos no dice gran cosa: ni aclara ni aligera ni ilumina ni proyecta más allá de su sombra el verso, y si por el contrario lo hincha de artificio con palabras que apenas aportan nada al enunciado; reduciendo el tempo y la atención del lector, frenando el fluir natural del poema, enquistando de uno a tres pensamientos. Y sin embargo, sí, es verdad, hay momentos y motivos por los que la composición necesita apoyarse en sinónimos próximos para redondear los abusos del día; siendo o pudiendo ser, acaso, tan solo para que revivan bestias o caricias milenarias, intenciones que se interesen por el presente certificado de autentificaciones, movimientos que licuen de burocracias las sinonimias de las administraciones.

En poesía, al ser la repetición en cualquiera de sus extensiones, uno de los principales apoyos, la mera repetición de ideas, es poco recomendable, pero allá cada cual con su firma y sus modales. Cada uno puede decidir cómo quiere que lo entierren con el dedo que pasa las hojas.


Las buenas sinonimias desarrollan aspectos de la realidad que designan la expresión inicial, al tiempo que intensifican la emoción. Se puede empezar por lo más alto y que sea el último verso el que haga referencia a la profundidad del hoyo donde reposa la caja con mis restos, o a ese cielo de los pájaros donde llevó el aire mis cenizas

sábado, 19 de agosto de 2017

UNA BARBIE CUALQUIERA


Tierra no, aún no me tragues,
que te acuno atrevido en primera persona
igual que a las mascotas de Neruda,
de Borges, de Laureano, de Mestre o de Aleixandre,
antes de enmudecer, después de los disparos,
cuando vuelven y eclipsan
con el vuelo de su falda mí memoria.
Sí, déjame saber mientras se cierran, ceremoniosamente
para que nadie se haga daño, los párpados y las estancias,
¿cómo es que todo, en alguna ocasión, nos empuja y nos rompe?
Tú, transformada en sueño y disparate,
lanzas besos que nos cosen con fuerza
a una noche Lolita en la batalla,
taponas las heridas
que gotean del techo de esa noche
del hacha que nos niega mucho,
en muchas circunstancias
de la espada con su punto y destino.
No tierra, no me tragues, que aún
no me atrevo a mirar
en pie, delante de la tele,
como se fue muriendo al gris,
al gris y al blanco-negro tahúr
de las nubes marcadas,
toda esa sucesión de mundos,
mundos y signos de constelaciones,
mecidas por la historia de una Barbie cualquiera.
Sí, déjame saber.

viernes, 18 de agosto de 2017

PANEGÍRICO




Soñaba con vengarme, quedando para siempre
igual que los colores de Fra Filippo Lippi.
En el tramo final, cuando se dice adiós
al paseo de los domingos con la familia,
cuando nada se sabe de mi semblante humano.
Cuando desaparecen mis partes del misterio.

Que estoy arruinado, lo puede comprobar cualquiera.
Que soy de porcelana y músicas nativas lo sabe todo el mundo,
como se yo que hay tantas manos
dispuestas a prestar las luces
a los lienzos de todas mis derrotas.

miércoles, 9 de agosto de 2017

EL GRITO EN EL COSTADO


                                                
Vale cualquier imagen que guardéis de mí.
Es muy probable que vuestra consciencia haga el resto:
enmascararme o desenmascararme,
pintar el grito en el costado desde el que me di a la fuga.

Me podéis afeitar y cortarme el cabello
y ponerme corbata y vestirme con el traje de las entrevistas.

Me podéis imitar. Sí, por supuesto.
Me podéis respirar como a un mar niño
que lentamente está creciendo,
igual que esas cinturas que ya pasaron los cuarenta
igual que los tobillos de las embarazadas.

Me podéis cubrir de escombro y basura, ensombrecer mi juicio, emborronar mi ausencia, esa que asoma egoísta en los cristales
de tantos descontentos como van a pedir mi aprobación.

Ignoro si mi sábana debería oler a mansedumbre,
si las muecas de mi rostro, inspiraron
a escondidas el piercing de la lengua
el color mariposa donde todo transcurre.

Me podéis inventar y reinventar,
que yo, como los hombres, siempre estaré presente.

lunes, 31 de julio de 2017

VESTIDO PARA TI



No tengo sombra ni recorrido.
Ni tengo ningún otro traje
que me vista de ti en la noche.
Sólo las palmas de las manos.
Sólo etiquetas niñas al umbral de la sed.
Me visto de ceniza y me desviste el aire
de algunos compromisos,
la incertidumbre del sollozo que nos acuna,
el latido en los gestos y los labios,
la complaciente fuga y el grito y el encuentro.
No, no tengo ningún otro traje que me cubra.
Éste criminal que bebe su última sentencia,
zurce como aprendiz onírico, mis heridas:
los rotos de la voz al final de las nubes,
los besos y la luz de un sol radiante,
las huellas de la planta del pie sobre el asfalto.
Una imaginación o una realidad en la cama,
o vete tú a saber que o cuando.
En la brisa de la tragedia,
que nos desviste la memoria;
no soy capaz de abrir los labios
que han de llenar con la voz las palabras,
ni el misterio que huela a guardería.
Ante ti estoy desnudo. Sólo todas las tardes,
siempre como tú me soñabas.

domingo, 30 de julio de 2017

POEMAS PARA CREAR ESCUELA VIII Gloria Díez



Vuelvo a sentirme afortunado. Vuelvo a sentirme feliz al encontrar y recibir como regalo para este blog, un magnífico poema de una magnifica poeta: Gloria Díez

Según reza la historia y el poema para crear escuela CÓMICOS de Gloria Díez, donde nos cuenta: “que vale tu cabeza el precio que quieras asignarle” mi reflexión, de vueltas y revueltas, vacía de pelo y pensamiento, es sobre todo que, la mía vale solo para perderse y encontrarse en la amistad que ella me ofreció siempre. Y no por ello, - tú lo sabes- te voy a regalar, si no te lo merecieses, ningún halago. Equivocación, sí. Viendo lo que veo del mundo, equivocación por mí parte, igual que la de aquellas madres de antes, que nunca le dijeron a sus hijas, - que guapa eres.

Y sí, podría hablar de ella, y de mí, y de todo lo vivido o no vivido juntos, pero no, que va, esa no es la cuestión; la cuestión, el tema, el caso, el asunto, la chicha, lo enjundiosamente jugoso, es su poema donde, es tan importante lo que se transparenta de lo no escrito, como aquello que nos deja ver.

Vale, entiendo, vuelvo a oscurecer la realidad de lo que pienso, pero es que mi cabeza va tan deprisa que, en ocasiones, no consigo retenerla. ¿Que qué quiero decir con esto? Que en mi manera de entender la poesía, por supuesto es una verdad sin fisuras que los versos y las palabras bonitas quedan muy bien sobre los papeles, pero traspasar esos papeles y llegar a ser capaz de arañar o cosquillear el alma del lector con todo aquello que nos dice sin estar escrito, eso es lo que hoy entiendo como poesía para mañana, como poemas para crear escuela, como lo hace Gloria Díez en su poema “CÓMICOS” el cual, podéis encontrar dentro de su libro Dominio de la noche. Lo no escrito es la reflexión a la que nos lleva ese amor del que nos habla, de ese amor que “es maroma de sal” o mar o su “agua que refluye” “siempre traicionera”.

Gloría Díez se vale del armazón paralelístico, sí, ese que se fundamenta en la repetición de una misma estructura sintáctica, y semántica, ese que con sólo algunas pequeñas variaciones de palabras o grupos de palabras dan forma a un sentido propio, un sentido capaz de subrayar y enfatizar emotivamente a los ojos del lector los rasgos que desea destacar, pero sobre todo, y ahí radica su fuerza, los que se quedan en el intermedio: esas palomitas, la Coca Cola, los paseos a la nevera, los que sin estar crean estos versos para mañana.

Gloria Díez es periodista y escritora, por supuesto, pero sobre todo es poeta. Sí, sí, sobre todo es poeta. Poeta que estudió periodismo y que ha trabajado, tanto para la televisión, como para la prensa escrita. Periodista que en su larga trayectoria, a entrevistado, a personalidades tan importantes como: Jorge Luis Borges, Mick Jagger, Adolfo Suárez, Doris Lessing; y por supuesto, al que yo considero el más importante: a mí. Es redactor jefe de la revista A vivir, y mantiene  en  Facebook una página de información literaria: La Hormiga Blanca.
Su primer libro se titula "Mujer de aire, mujer de agua", publicado por la colección Adonais. Otros títulos de su autoría son "Inocente ceniza" y "Dominio de la Noche". Título al que pertenece el poema que me regala.

Gloria. Hoy que se mueve el mundo, sobre todo, por esas delicadas hebras de acero del interés. ¿Qué argumentos nos propondrías para que este u otros mundos leyesen tu poema?

Mi querido Maxi: El mundo siempre se ha movido por esas hebras, las hebras de acero de interés, y eso desde Caín y Abel, si es que existieron y no son un prototipo. 

Que el mundo lea mi obra no "es" mi trabajo. Me explico: yo debo llegar tan lejos como me sea posible con mi escritura. Y eso pasa por vivir, escribir y tratar de entender cómo funciona esta "cosa" que llamamos mudo. 

Naturalmente, haré lo posible porque mis textos puedan ser leídos. Las estructuras de poder están cambiando, el editor ya no es el señor de horca y cuchillo que era, Internet ofrece nuevas posibilidades y también plantea nuevos riesgos. 

Como no hay nada nuevo bajo el sol, en el pasado, muchos grupos de poesía crearon sus propios sellos editoriales, o publicaron sus poemas en formatos mínimos, como las plaquettes. No somos los primeros en enfrentarse al problema. Hay soluciones, pero requieren esfuerzo. No vendrá un "salvador" a llamar a tu puerta. ¿Te recuerdo a Pessoa? No publicó más que un libro en vida. Yo ya he publicado dos de poesía. ¿De qué me voy a quejar? El mundo leerá mi poema, o no. Soy una voz en un coro, no me siento única. 


CÓMICOS

Si digo que eres libre,
estoy diciendo, sólo,
que vale tu cabeza
exactamente el precio
que quieras asignarle.

Ya que el arte te obliga
a creer en las reglas,
¿no aceptaras a Colombina
con su traje de farsa,
Pierrot farsante?

Si digo que el amor
es maroma de sal
que te encadena
el corazón al propio corazón,
estoy diciendo, sólo,
que el agua que refluye
es siempre traicionera.

Si te digo que estoy
desconcertada,
estoy diciendo, solo,
que no encuentro ni un clavo
-la comedia acabada-
donde colgar mi máscara.

lunes, 24 de julio de 2017

Consonancias del silencio



Solo en este momento de elegir
cierro y me derrito polvo de tantas ausencias:
la doble cara del árbol ante la puerta solo.

Déjame penetrar en tu silencio.
Déjame buscarte en el dintel desmemoriado
de todas estas cenizas de ausencia
que nos envuelven siempre, siempre.
Déjame acercar al beso todo su relámpago.

Aquí donde duerme la luna
su llamarada o su llanto de infancias,
hay puertas transparentes
que se cierran al abrazo veloz del olvido:

¡como si Dios nunca estuviese dentro!

                        De:  Consonancias de la voz

martes, 18 de julio de 2017

Reseña a UN CUÁNTICO ALETEO EN LA BOCA




Vamos a ver si nos aclaramos o seguimos y seguimos ciscándonos con los peldaños de una historia y otra historia, siempre lateral y contundente pétalo de las formas antiguas en las que, con tanta comodidad, nos desenvolvemos. 

Particularmente, después de haber vivido en un segundo sin ascensor, a mí me da lo mismo sobrevivir o no al cielo de los inocentes acusados o al infierno de los tíos o las tías buenas; mis dedos, de sobra saben cómo han de moverse entre tus mariposas, como han de dibujar tus constelaciones, como han de morir para vivir entre tus dedos. 

Y puesto que sucede ahora, lo mismo que sucedió siempre. Y puesto que vuelvo a no estar dentro; ni al lado ni cerca ni nunca de la burbuja de tu consciencia o inconsciencia; me voy a dar un baño lejos de las multitudes, alrededor de tus miradas. 

Expuesto lo cual, ya os puedo decir que: UN CUÁNTICO ALETEO EN LA BOCA vino a ser todas y cada una de las pretensiones posibles o imposibles que acercan, sin ser fácil, ya lo advierto, la locura o realidad estacionada en mí cabeza, mientras, espero que te cambies de calzado para ir, en la tarde, a pasear. Y parece, ¡mira tú por donde!, a mí no me sorprende, pero así se escribe, que se ha convertido en toda una renovación y revolución de dichos y redichos, de luces y de sombras, de veintinueve segundos, de cinco en cinco mundos que lo van dando forma, hasta conseguir así, alcanzar esas veintinueve distancias tratables o intratables de las que está compuesto, de las que se habla: o bien bien, o mal mal y se escriben tesis. 

Bueno. Vale. Digamos que para la comida rápida, la que hoy está de moda, es complicado digerir. Que me importa poco ser, o no ser mortal o inmortal. Que cuando se lee por primera vez, solo se raspa la superficie de su verso, distinto, contundente, fuera de los recorridos habituales, ya lo digo, tan distinto a todo lo que hasta hoy estáis o no acostumbrados, que acaso, antes de ir al curro, no os de tiempo para hacer la digestión. ¿Y sabéis qué? Lo bueno de no esperar nunca nada, es que no se tiene que dar a nadie explicaciones, que todo fluye hasta tropezar con la historia, aunque, esta, venga de forma natural, de cinco en cinco segundos hasta completar veintinueve complicaciones. 

Para que no os pille desprevenidos, ya os lo suelto aquí, a plena luz, a instante y fuerza, a palabrajos cara a cara, UN CUÁNTICO ALETEO EN LA BOCA, poéticamente ha llegado para cambiar unas cuantas cosas, unas cuantas formas oxidadas de cantar y contar las cosas.

lunes, 19 de junio de 2017

DI QUE SÍ MUCHAS VECES



Hasta que mi cabeza no vuelva a estar en sus sitio, y eso, por lo que parece, irá para largo, he de comunicar que no os regalo más versos, (después de ocho años he llegado a la conclusión de que, todo lo que se regala, no se aprecia) por lo que, si me queréis seguir leyendo, que particularmente, claro está, me importa un huevo con patatas y cebolla, tendréis que buscaros otra forma de hacerlo. Bien en las bibliotecas, bien comprando mis libros, bien ignorándome como hasta ahora habéis hecho. A mí entender, no se han alcanzado los objetivos fijados, con lo cual, alguien (y por una vez no voy a ser yo) tendrá que pagar los versos rotos.

sábado, 17 de junio de 2017

UN TROCITO DE AYER



Hasta que mi cabeza no vuelva a estar en sus sitio, y eso, por lo que parece, irá para largo, he de comunicar que no os regalo más versos, (después de ocho años he llegado a la conclusión de que, todo lo que se regala, no se aprecia) por lo que, si me queréis seguir leyendo, que particularmente, claro está, me importa un huevo con patatas y cebolla, tendréis que buscaros otra forma de hacerlo. Bien en las bibliotecas, bien comprando mis libros, bien ignorándome como hasta ahora habéis hecho. A mí entender, no se han alcanzado los objetivos fijados, con lo cual, alguien (y por una vez no voy a ser yo) tendrá que pagar los versos rotos.

jueves, 15 de junio de 2017

La historia de Anastasio de los Onesti




¿Quién si hace memoria y penetra un poco más allá del sudor de la frente, no recuerda con exactitud, todos los colores del lienzo donde, unos mastines amaestrados, en un instante de frenético  festín, se lanzan igual que las palabras hirientes a los muslos de una cierva? Hubo un período largo de abstinencias que como una larga broma en las ciudades dormitorio, presidió este lienzo de oníricos mordiscos, la pared principal de casi todos los salones, como si en todos ellos a la hora de cenar hubiese un cazador.

Los motivos venatorios que mostraba el cuadro, eran una interpretación eufemística y visionaria, de la tabla original, que Sandro Boticelli cuelga, junto a otras dos de la misma serie en el Museo del Prado. Estas tres tablas y una cuarta perteneciente a un coleccionista particular, fueron un encargo que le hizo su mecenas Antonio Pucci, para conmemorar la boda de su hijo. En conjunto, formaban las paredes de un cofre, donde supuestamente se introducirían las gotas de sangre del amor eterno, la luz de las arras del compromiso, los irrompibles añillos de la confianza, la fortuna y el bienestar familiar. Toda una contradicción representando una alegórica condena. Porque  no, en la obra primigenia, en el claro del bosque, no era sobre una cierva gimiente, sobre quien saltaban los perros hasta estremecer la vista atónita del ojo impasible que todo lo contempla, hasta derribar el borde furioso de la memoria. Era sobre el fuego orquestado contra el tiempo de una mujer fría y orgullosa; una mujer que nunca amó ni sintió piedad. Era sobre un cuerpo desnudo por el que se pasean, como amores feroces, unas garras afiladas. Era sobre sus formas sudorosas no siempre ocultas debajo del escote.

Sí, claro que era una mujer vestida de oleajes, de mala leche y prepotencias, una mujer a quien incompasivos alcanzaban e inmovilizaban los perros, para que su amo, como un ciclón abriendo todas las heridas de los hombres, diese muerte con su estoque. Luego la arrancaba el corazón insensible y se lo echaba a comer.

Si hacéis caso del celo constante de las habladurías, estas dirán que fueron unos brazos brutos los encargados de oscurecer la noche, que solo el pretexto extensible de las dos cabezas, suele quebrantar el talle cristalino del amor, que los delirios cada viernes, vienen a ser los pensamientos de una condena fija, una condena que se refleja en un arroyo de lunas refulgentes, como si éstas tuviesen de por vida su exclusividad.

Si, cuenta la historia que fue al fingir el día algo lejano y creativo, cuando sucedió todo, en una encrucijada de verdes perezosos, en un manantial de imágenes al mediodía de la fábula, en el vientre de la tarde rota, en una sala con asientos de pinos cortados para el banquete, justo en un jardín semejante al jardín que aparece en todas las cabezas.

Como en la realidad que nos muestra una fotografía, Boticelli empleó los rojos metafóricos de la sangre y el azul inexistente del cielo que engaña y exilia, para vestir y desnudar los cuerpos de sus personajes. Para pintar la naturaleza, desplegó todo el ejército de verdes agostados a las tres del compromiso. En las columnas de pinos abiertos al horizonte, como si fuese un cruce de caminos sin señalizar, puso el marrón oscuro de los párpados en medio de la tormenta. En contra del abismo abierto al mar,  al espíritu sin trabas del caballo, lo pintó de polvo blanco, el blanco asfixiante y cansino de la pureza. Y si, acaso para contrarrestar, o solo porque así lo imponen los cánones comunes de la belleza, al cuchillo y al infierno, los vistió de negro, de negro con toques precisos de  luna partida, de negro como los patios del colegio, como la piedra y los pecados, de negros colores vivos para compensar la muerte

El dolor viene siempre envuelto de regalo al nacer el día. Aquí, es un cuento escrito por Boccaccio en El Decameron. Un cuento que después de traspasar los límites de la mera apariencia, nos dice lo que son las cosas en si misma, o simplemente lo que deseamos llegar a entender de ellas. El protagonista enamorado de una joven que no le corresponde, se suicida. Ella, por una sucesión de raros acontecimientos, pasadas unas semanas, también muere. La divina justicia los condena para toda la eternidad, a ella, por su mala condición a ser perseguida por su enamorado, a él, como castigo, a darla caza y arrancarla el corazón todos los viernes, para renacer y volver a morir el viernes siguiente. La historia de Anastasio es la repetición de la misma historia, también él es joven y está enamorado de una mujer que no le corresponde. También él quiere salvar al mundo y a la dama, pero del mundo, de sobra sabe que es un caso perdido y que la dama vive solo en una ilusión, en los pasillos olvidados del silencio.

Puestos a criticar, tanto Bocaccio como Boticelli en los tiempos que corren, serían detenidos, juzgados y condenados por hacer apología sobre la violencia de género. Las pruebas permanecen escritas. Son luminosas y trascendentales como los gritos del color de las vísceras en la tabla. En la distancia, ambos representaron a su modo, esas lágrimas de un desencuentro, ahora la belleza de una monstruosidad.

No es mi deseo concluir sin volver al motivo venatorio con el cual di comienzo. Es conveniente recordar; que más de una y mas de dos vez, se dio la circunstancia de que al ser una pintura tan socorrida como regalo adquirido siempre en el último momento, la feliz o infeliz pareja de recién casados, se encontraba al desenvolver los presentes, que había en el lote, desde uno a cuatro motivos de caza muy similares, y claro está, como antes o después los regalantes harían la visita de rigor, - más que por otro motivo, para ver que su obsequio era expuesto en el lugar que le correspondía, - y así, era preciso reservar un hueco para colocar en su momento el correspondiente a cada visita, en la pared que dejaban libre: las fotos de la fiesta, el mueble bar-librería y el espejo vestidor; ese frente al cual tantos hijos fueron engendrados.


Maximiano Revilla

FIN DE TRAYECTO



Hasta que mi cabeza no vuelva a estar en sus sitio, y eso por lo que parece irá para largo, he de comunicar que no os regalo más versos, (después de ocho años he llegado a la conclusión de que todo lo que se regala no se aprecia) por lo que, si me queréis seguir leyendo, que particularmente, claro está, me importa un huevo con patatas y cebolla, tendréis que buscaros otra forma de hacerlo. Bien en las bibliotecas, bien comprando mis libros, bien ignorandome como hasta ahora habéis hecho. A mí entender, no se han alcanzado los objetivos fijados.

martes, 16 de mayo de 2017

1001001Antivirus




Como los niños.
Estoy como los niños,
manipuladamente invierno
en su primera clase.
Acojonado
por esa cita tuya
para tomar café.

lunes, 15 de mayo de 2017

PROYECTO 001001 virus.




Voy a inventarte, sobre plano,
como un proyecto de inmadurez
con la insolvencia de mis palabras,
el corazón que no se compra.
Voy a inyectarme
complicaciones,
calamibobas,
tartarupturas
y ese poco, de sal pimienta,
de un enamoramiento
que le falta a la rutina.
Mañana, ya veremos que sucede.

martes, 2 de mayo de 2017

INVIDENCIA



Se me rompieron
los domingos de Mayo,
sin más ni más, las flores
y vidrios del valor,
las gafas con las que veía
la espalda del oráculo.

Mírame. Sea cual sea tu puerta
abierta en la retina
de un ayer rebosante. Mírame.

Busca, cuando se cierre
la mística del bosque
tenazmente estío necesario,
esa quietud de los misterios
que jamás se fingen,
la voz del corazon,
la que nunca se ha visto

Con la facilidad que tienes para olvidarme,
pienso llorar de tanta risa
más allá del poder de la luz
enferma de alzhéimer

En el incendio donde acaba
tu desnudez, comienza el dramatismo
de las gafas que cubre
mi sombra en hora punta.

sábado, 15 de abril de 2017

ÚLTIMA PROFESIÓN DE RIESGO






Hay denuncias en las comisarías
por todo lo que escribo:
blanca, blanca, epidermis negra,
caricatura y cosa acartonada.

Ser poeta es profesión de riesgo,
- siempre lo he dicho -
igual que pinta sombras,
o abre pasos con alas de sombrero,
lo mismo que astronauta
o comercial de briznas
de hierba de los prados
clandestinos de la imaginación.

Amante, anciana, niña:
todas protagonistas como
en Pálpitos del tren que no vuelve
la noche que describe
por wasap las tormentas.

Insisto en que ser poeta
consiste en estrellarse contra el mundo
con la excitación de las divinidades,
en despertar de golpe entre los balanceos
de las faldas que abrasan mis disculpas
y después de ordenar tu piso
pasear al perro y a los niños y al gato.

Está claro que ser poeta tiene mucho que ver
con inventar de nuevo el día,
con esa vestimenta
de la calle otra vez de moda,
con esa luz que sale junto a todos mis miedos,
con volar la ternura rota del calcetín,
con esas zapatillas de distinto formato.

Sí, hay mazmorra que sin duda se hicieron
con terrones de azúcar,
para poder el verso escapar fácil, fácil.