domingo, 17 de julio de 2016

CARTA A UNA AMIGA de Pápitos del tren que no vuelve






Solicita Pálpitos del tren que no vuelve, De todo lo que no se pierde y Consonancias de la voz en:
poetadeguardia@telefonica.net
o en la Casa del Libro

Estimadísima amiga:
Quiero recordar que ayer, en nuestro encuentro, volviste a preguntar lo mismo que preguntan todos, ¡que cansancio!, después de un tiempo sin verme. - ¿Continúas escribiendo poesía?- Y siguiendo las normas de la cortesía (ni que escribir o no escribir fuese cosa del tiempo, de la lluvia o el sol de la salud de la tierra fértil) me contengo para no expresar, a viva voz, lo que realmente pasa, elefante, destrozando mi cabeza. "¿Sabes acaso lo que es poesía? ¿Has leído algún libro más, que ese, o aquel que llaman de las mil mejores? ¿Piensas acaso que vivo de la transformación del aire sucio, en alimento gratis y nutritivo? Me contengo". Sí, preguntaste por la definición de mis poemas, por como mis versos podrían o no llegar a ti, por qué tendrías ni siquiera que perder, camino de tu casa, algunos céntimo y segundos, comprándome y leyéndome. Ya sabes, y si no lo sabes, te lo digo ahora, que por mi diez por ciento de diez me importa un..., no, no que va, ni me importa.

Te confieso, y eso tú sí que lo sabes, como de pronto, tal vez, a la hora del té o de mi sangre, o a la hora del aperitivo de nada sin cerveza; se me apareció la hoja en blanco de un queso de cabra en un bocata de pan, y que acaso por no pagar; Iberdrola me cortó la luz, o que con los años de sequía mi pantano se había quedado sin eco. No sé, tal vez, por no haber podido ser diablo me contengo en mis deliberaciones.

Sin que sirva de justificación, - Sí, sí. Porque no va a servir de justificación, anda y que te j.- te diré que mi mundo poético es tremendamente triste. Ya lo sabes. Sí, lo reconozco, lo mismo que es también alegre y abierto, doloroso y sorpresivo, donde la inquietante ambigüedad de la peripecia y los lances patéticos juegan un papel destacable, donde te recomiendo no entres si no quieres tener que volver a intentar quedarte o no quedarte. Particularmente, me da exactamente igual que me leas o no me leas mis escritos.

Parecería en ocasiones que mis versos siguen un desarrollo calmado y sencillo, pero la sinuosa ampliación de las metáforas lanzadas contra las paredes del mundo, te convencerán de lo contrario. - Vamos, si es que llegas a darte cuenta de que puede que sí, que haya alguna metáfora, o alguna imagen sucia o limpia de cuando nos conocimos -. Sí, es verdad que si te fijas bien, notarás las cicatrices de los maestros, - esos tan distintos a los tuyos - esas que proporcionan la continuación de la grandeza que todo poema precisa, aunque también es cierto que las operaciones realizadas con las últimas técnicas quirúrgicas, - sí, ya te lo digo, también soy doctor en cardiopatías humanas - las han disimulado magistralmente, para así, continuar su propio recorrido. Vamos te diría que mi poesía es innovación y novedad, algo tan distinto que apenas si a cuatro llega.

Entiendo que no soy fácil ni de tratar ni de leer, que para las mentes multinacionales, puedo resultar cansino, que cuando llega mi correo va directamente a la bandeja de los no deseados, que la gran mayoría de las veces, me clasifica el sistema como spam; lo tengo asumido, lo mismo que a mis dos o tres incondicionales. A ellos les doy las gracias, a los demás también.