jueves, 17 de marzo de 2016

UN TROCITO DE AYER



Impredecible como el agua
es la distancia que hay
desde mi mundo a tu cintura:
espacio navegable del beso danzarín
al borde de las sienes, debajo de la ropa,
del latido constante, de un trocito de ayer.

En la infancia, los preámbulos del sexo,
tienen esas notas contorneantes que se silban,
y la memoria de alguna estación por pasar.

La elegancia profética del polvo cosmético,
desayuna café con imprevistos.

Pero todo esto, tú, ya lo sabías.
Comprendiste muy pronto
como se crea un eclipse,
como y hasta donde escribe
la sombra de mi mano.