domingo, 6 de diciembre de 2015

SOBRE SALTO



Esta piel que recubre los pecados
hasta que tu vengas y la pintes,
forma parte del tronco de los mundos
de la consagración de los instantes,
del brutal crujir del pensamiento ante la cruz
de las afirmaciones de un suspiro
contra todo pronóstico.

Sí, fue un árbol cualquiera,
la soledad que pone sombra a la explanada,
el desajuste de una y otra aceleración
estremeciéndonos con todas las luciérnagas
que aún se han de formar dentro.

No, no os creáis nada de lo que os cuenten.
Entre la gasolina y los dibujos que propone el autor:
siempre hay algún oasis con la esperanza
de los abrazos del periódico en los anuncios del café.

Si miráis fijamente la veréis
igual que veis al mundo:
ante vuestras narices despeluchándose.

domingo, 29 de noviembre de 2015

COSAS PEQUEÑAS




Los amores a las cosas pequeñas
a la vez que se van desabrochando la camisa,
fueron iguales a esas fiebres
que nos mecieron con halagos:
rudimentariamente imprevisibles,
lo mismo que la espera de un mundo al autobús.

Por suerte, como un curioso mortal
aguardo mi destino.

En mi cerebro, se rompen hoy
las pantallas de litio de la aurora,
justo en el día que descanso.

Con su disfraz de grito
de esfinge adolescente,
se inventan de continuo un juego
al que van a morir todos los días
sobre sus cuatro ruedas
tantas casualidades.

En mi cerebro, junto al mar,
mientras te hago la cena,
borro las fotos del pasado,
la flor de las baldosas
en relieve de la cocina

martes, 27 de octubre de 2015

DETRÁS DE MI RETINA a las cuatro y catorce





No, no supongo nada. El miedo va detrás de mí retina.

La peregrinación de los paracaidistas es igual que los labios
de los glaciares cuando ardo y me consumo,
quemando a gritos mi certera orfandad mi fiebre y mi perfume.

Lento es el mundo y más su incandescencia,
aquí un interrogante de vértigos en fuga
por estos corredores, que van jugando con la piel
de los siglos y los trajes de fiesta,
que pongo al maniquí cuando me aburro.

Detrás de lo invisible,
de la prueba de la foto asesina,
de la humedad de las cabezas
que rompen los cristales,
hay una y otra niebla larga en esta noche larga
por la que escapan todos mis demonios.

jueves, 22 de octubre de 2015

LA URNA DE MIS CENIZAS




El futuro es el tiempo que siempre está a punto de ser

Octavio Paz

Luego llega la vida con su traje de niño
y la rodea de ángeles dispuestos a crecer

Laureano Alban



Fuimos la brisa en las venas del hombre
hasta dormir la tarde oscura de la memoria,
hasta ganar al cenit de un único silencio;
esa luminiscencia del mundo que nos quiebra.

Ahora somos la sangre y la sed en los crepúsculos,
la sombra convalecientes de la velocidad,
el rojo manchón de un brusco frenazo,
dos cuerpos dentro de un atardecer:
serenamente, tantos instantes enamorándose.

A veces, en la mesa, faltan palabras
y sobra la voz del televisor.

Como un aficionado a vivir de lo imposible,
me descuelgo por el patio interior
de las monotonías infinitas:
ésas, que para colmo, viven siempre
sin ascensor en el último piso,
ésas, que cada noche al viento se descapotan.

En los pasillos, a la luz cambiante
de algunas carcajadas: me apresuro,
me reinvento, me inicio antes de ahogarme,
en el fuego insolente, del miedo que nos juzga,
en las ascuas burlonas del silencio y la sed:
en los trazados naif del día,
en tantas ocasiones: arrogante y burlón,
rutinario minuto a minuto.

Apenas si llegué del sueño
y ya está aquí, otro digno sol radiante.
Sin duda molestando.

Ignorados: los ojos mestizos del silencio,
únicamente, abren la boca para llorar
en el acantilado de algún sesudo poema.

Este apretón de manos a la tarde,
esta ovación perpetua, este faro y este aliento
que siempre tienen pies de pasear por la mejilla:
serán y serán bien, la urna de mis cenizas.
El misterio de la mañana a punto de verse
en cualquier edificio oscuro,
la sombra de la mano sobre el rostro.

miércoles, 7 de octubre de 2015

LAS MELENAS DEL LEÓN





Las horas, que son pájaros hacia el olvido en los ojos del mundo, parece que pasan de perfil por la llanura, como más despacio; entre nosotros y nuestra sombra, más llenas de alas de ángeles, de semillas de un color tan intenso, que en ocasiones duelen donde acaba su desnudez, duelen como los susurros de todas las mañanas con su música torrencial al fondo. En la mágica fugacidad de la tarde, a favor de la luz hay un anuncio en el que se repiten como afirmaciones vencidas, las melenas del león y su ardiente rugido sin prisas.

En la tierra de las acacias, después de uno o dos lances, con los pies a remojo tras seguir las huellas de esa manada, que incomprensiblemente iba a ser de oro, y que luego, tuvo miedo y se quedo de sangre en las pupilas, de tú a tú frente al cristal de los relámpagos antiguos, mientras se despide el sol que da la mano al horizonte donde todo reposa, no, no resulta insólita la reflexión que sobre las solemnes situaciones mortales se hacían ayer, en el tiempo que tarda en abrirse un semáforo.

Siempre se dijo que aquí, hubo una guirnalda cautiva, las hojas vibrantes de una arboleda masai, la liana por la que se descuelga la aurora, una y otra vez todos los días, más allá, un coro de almas sin horarios, en frente, un manantial de ciudades que descansan sobre el culo terrestre de nuestros balbuceos. En algunos recodos cardiacos de aquellas montañas que adornaron sin duda tu salón, se vestía a la moda el esmalte de la tristeza, la realidad de las narices rotas, las ruinas de un tatuaje en mitad del bosque, el incendio de las miradas y la estética de esas manos, que vienen a gritar, al centro de la retina, los nuevos mandamientos del futuro que nos destrona.

Al final de la jornada, me apoyo sin prisa en el porche y sostengo un baso: una madera tallada, parte del ajuar de la boda, todos los recuerdos que arden al atardecer, frente a vuestros ojos, cazadores de la infinita llanura. La tribu sonrojada de papel y fuego, quiso recibirme enmarcándome en el sentido original de sus tradiciones, sentándome en el ritual, sobre la piel del felino. Me apoyo contra el tiempo, contra las cumbres y los abismos, contra las estrellas, junto a los sueños, exactamente de la misma forma que lo hacía el galán de la película. En las ventanas que se abren al perdón monótono de la niebla, contemplo un paisaje verde elegante y frondoso, escucho las conversaciones del mundo animal, la algarabía de los pájaros poco antes de la cena. Me apoyo en la resaca cómplice de un amor que al otro lado del mundo me comprende y me anima. En ocasiones, a la vuelta, cuando aterrizo, alza los brazos detrás de la cinta negra de la llegada y sonriente, mientras me aproximo se aproxima.

Aquí, debajo de estas nubes que muestran sus edades solo cuando se detienen, dueño de la luz que se filtra y se rompe al remanso poético de estos vinos; vinos de la Dehesa del Carrizal, vinos que aportan a este atardecer, los elementos primitivos de la fauna que me rodea, disfruto con ellos de los sabores del mundo y de esta pasión que sin duda llega delirante de la memoria, como un paréntesis dulce de la polimetría de los besos, de tus labios de bienvenida, de la fiesta del veinticinco aniversario, de los rayos y quejidos del sol a punto de decirnos hasta luego.

Vuelvo a dormir y a despertar en el lecho de la lírica manipulable como los pensamientos huéspedes de algunos dioses. Vuelvo a disfrutar como único intento de volar cenizas, la aventura abecedario de este safari, a conseguir el trofeo que desde siempre tenía en la cabeza, a fotografiar los designios inalcanzables de los cuentos y las leyendas. Y es que suele suceder que en los márgenes del oráculo miro la pieza que no tengo, y sobre ella disparo de memoria, al refugio cómplice de los abrazos, al fondo del Kalahari allí donde se fingen las ideas traviesas, donde se viven los sabores del sonido y la luz, disparo y me vuelvo a dormir

Acaso sea la luz del norte, el motivo verde de todos los escritos. Y este viajar, desde la clorofila de las plantas, al rincón más distante del universo interior de las especies: un tallar el descalabro, y este ir de pata en pata, del corazón a la cabeza: malabarismos, y este ver, como algo secundario en todas las especies la cadena alimenticia; lo verdadero, lo palpable, lo real. Si, tal vez ya esté todo escrito y puesto de mil formas distintas en las enciclopedias, pero seguro que pronto muy pronto, todo lo que es, y lo que representa la caza se sustituirá por cualquier eufemismo.

Ya es hora de ir al sueño. Mañana volveremos a intentar la aventura, mientras en estas sus vísperas, hay una fuente relajante, un movimiento de hamaca adormidera, la inconsciencia de una tentación, el aroma del humo de un cigarro, la serenidad de tu vientre, de tus pechos, de tus caderas, hay un agradable interludio bajo el orden blanco y fugaz de la luna; un orden donde respiro el aire, lleno, nada más que de sonidos hacia la inmortalidad, de la naturaleza, la salvación o el pecado. Sí, es aquí donde inhalo algunas notas del paraíso, donde siento como según entra, tamborilea en los pulmones, donde acumulo noviembres para la gloria. Si, ya es hora de ir al sueño, de morir en él, en un día nublado, en medio de un concierto a la impaciencia, yéndome, al margen de la luz de la vejez a mis cenizas, en pijama, igual que los dibujos animados.

Este viaje lo emprendí sólo con sed de brisas, con el pretexto de encontrar las siluetas del león, esta vez lo emprendí sin preferencias, sin el hombro de la palmada, sin la sonrisa de los desfiles, entrelazando con la arcilla de los caminos, los mapas del azar y así, sorprendentemente, esta soledad que lo envuelve todo, me acerca, ese mundo que otras veces se olvidaba al amanecer, al rocío de la mañana, al calor de la madera; ese mundo que ocupa sin motivos, un instante protagonista, como si ahora que no se tiene, se echase de menos. La mente, siempre inquieta, esconde mecanismos, que engrasados por la soledad se ponen en movimiento.

Y es que entre las piedras, en el centro de todos los campamentos, ardió desde siempre una hoguera para los amigos, para las charlas de confesión, para vaciar un par de botellas, para contar, por contar algo, que estuvimos aquí. No para estar, como se está en casa, no, pues ni tan siquiera en la caricia hay almas superiores, a esas que pueblan el sofá del salón; pero sí, para sentir su pensamiento cálido, en la cuna de las justificaciones.


No sé, si pude ver en alguna ocasión, juguetear al aire de la sabana, las melenas de los leones, o fueron sólo las preguntas urgentes del peligro en la memoria, las imágenes que desde siempre vivieron como un niño travieso en mi cabeza los modelos que al posar al sol, quebraron con sus cuerpos esbeltos, compactos, musculosos y estilizados, la hierba. Leones machos. Leones que desde que llegue me estuvieron llamando. Leones que salían, se acercaban, se mostraban y desaparecían.

Y sucede y sucede, que las voces que digo no me dejan dormir, que me despierto cuando vienen y se derriten en mi puesto, los acordes del luto y el océano, entre dos labios el tam-tam de una estampida, cuando dentro del oído, escucho los rumores de todas las ciudades: Shakira back in black. No entiendo nada. A lo lejos, tal vez excesivamente lejos, en la frontera casi de los suspiros descalzos, os digo adiós, cuando sin duda tendrían que decir: hola, buenos días, ¿Cómo estáis? Pues el eco del mundo que es animal me saluda

lunes, 5 de octubre de 2015

LA PIEL DE LAS CIUDADES



Las manos que son las hojas se despiden y se caen.
Juan Ramón Jiménez


Estas manos silvestres, mis manos apretadas,
mis manos discursivas, mis manos redentoras,
estas manos que rozan: la piel de las ciudades
y las cosas secretas bajo el tanga;
también duelen y lloran y saludan,
y sin quererlo, heredan funerales.

Estas manos inmensas. Míralas,
estas manos que forman universos
palpitantes en las paredes del equilibrio,
estas manos que reman la noche femenina,
que prolongan en el cielo
como canoas de espuma,
el tacto por la piel.
Estas manos que acercan las distancias
en el sueño que toco y no tengo,
estas manos, sin la luz de tus ojos, son frías:
olvidan las vivencias más profundas,
dejan cruzar la calle al ciego solo.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Cuando cocina el hombre



No, claro que no estoy enfadado.
Lo que se ve, es lo que queda del hombre
después de su jornada.

Y a lo mejor algún día
al hombre se le ocurre
ignorar los mensajes,
abandonarse a la meditación,
no contestar a mis correos,
romper el compromiso de los dioses
y abrir a otras pupilas,
un negocio de compra venta
de artículos sexuales.

A lo mejor al hombre se le ocurre
cocinar en directo patatas revolconas,
poner hora tras hora, propaganda
en las cadenas de televisión,
inmolarse ante mis excusas

No, no tengo motivos para estar enfadado:
aún me queda cobrar el desempleo.

¿Vas a querer las tostadas con miel?

jueves, 17 de septiembre de 2015

POEMAS PARA CREAR ESCUELA VI. David Abad




Hoy me vuelvo a sentir afortunado, pues un grandísimo poeta como es David Abad, me presta, con un título, tan a lo Larsson, este poema para crear escuela Adiós de un Pil a un encargado aficionado a la pimienta y a la silicona.

David Abad con su primer poemario impreso, EN FUGA ya nos fue cosquilleando casi todos los sentidos, hasta, conseguir hacer que abriesemos con ese incontrolable torrente que lleva hacia el mar amplísimo de la nueva poesía, los pestañeantes ojos del alma.

David Abad, pese a quien pese, es un genio con sus miserias y opulencias, con sus desdichas y su felicidad. Un genio que quiere ignorar las afirmaciones de Beckett en las que dice: que ser un artista (en el caso de David, poeta), es fracasar como nadie se atrevió a fracasar antes. Y aunque yo discrepe de esta afirmación, ya que si por ser fracasado, se llegase a ser artista; David sería el "más mejor" de ahora y siempre en cada segundo, pues sobre el fracaso, y justo ahora, en este momento, nos podría ilustrar con algunos ensayos e infinitos artículos, y no, no es desde esta perspectiva desde donde me introduzco en su genialidad, esa que como el recuerdo llega de otro tiempo, otro tiempo donde por ejemplo: Gil del candelabro sólo era una perífrasis eufemística de gil…, y como dice mi sobrina: lo que sigue. Hoy, parece ser la calificación habitual del poeta. Decir qué se es poeta, es lo mismo que decir, qué se es, "gilipollas". No existe la profesión de poeta como profesión remunerada. Y sin embargo como escribe David en otro de sus poemas:

Parpadea el día
Y las toallitas del alba refrescan el cuello
A los que siguen soñando


Ser poeta para David Abad es seguir soñando, seguir buscando y encontrando las metáforas-visiones de hoy, los encuentros con las nuevas formas y formulas que han de reproducir mañana en el lector, esa gran idea de que ahora está leyendo escritos universales “Y el alma ha roto la cadena del frío.”


Hoy que se mueve el mundo sobre todo por esas delicadas hebras de acero del interés, ¿Qué argumentos nos propondrías para que este u otros mundos, leyesen tu poema?




Para que leyeran mi poema iría a lo clásico y a lo loco y recitaría en cualquier esquina de cualquier lugar y con grandes dosis de entusiasmo y resignación declamaría o berrearía mis palabras o las de otros de mi cuerda

con la desesperación del último día


Muchos más y yo mismo afirmamos que esto es cierto
Un grandísimo abrazo David Abad y hasta que despierte el dormido mundo poético, muchísima suerte


Adiós de un Pil a un encargado aficionado a la pimienta y a la silicona

Tengo un jefe señalado por el dedo pírrico
de una rosa liberal.
Es un rucio con la piel mediocre y agradecida
un garañón a sueldo de los iletrados
que no estudian mérito ni capacidad.

Tengo un encargado que no es parque ni jardín
que no sabe ni savia
y que sólo piensa en verde cuando ve faldas.

Tengo un supervisor que funciona a piñón fijo
y a cerebro estático contra la crítica
que no entiende de gramática
pero que arroja a los leones todos los sentidos comunes
del diccionario)

Tengo un oficial mayor que bebe galones de petróleo adulterado
y obscenidades al por mayor
mientras amanece por encima de su hombro el poder ilegítimo
de una casta que no se llevó el huracán

Tengo un emperador de almacén que se va a quedar sólo sin mí
el próximo martes de otoño y carnaval
cuando mi dignidad diga adiós al uniforme
con las orejas sordas y ciegas
a su última orden sin concierto

David Abad

martes, 15 de septiembre de 2015

LOS LABIOS DEL DISCURSO




Hubiésemos podido coincidir
en cualquier juego de ambigüedades,
en cualquier escalera, en cualquier autobús,
en las playas al sol del infortunio,
en los vértices ebrios de la casualidad.

En los impulsos de la noche:
dos cuerpos, dos excusas, dos latidos,
remolinos del aire en las baldosas,
en las líneas del pliegue pálido de la ausencia,
en esas luces duendes de alguna pedrería
por excavar hoy,
en el calidoscopio amanecer de los sueños.

Frente a frente, el beso amor
que abre los labios del discurso.

Hubiésemos podido coincidir
como invitados de lujo en la misma fiesta,
al atardecer que seca los labios
de todos los colores que huelen a despedida.

domingo, 13 de septiembre de 2015

A LA UNA Y ONCE de Un cuántico aleteo



Hasta que mi cabeza no vuelva a estar en sus sitio, y eso, por lo que parece, irá para largo, he de comunicar que no os regalo más versos, (después de ocho años he llegado a la conclusión de que, todo lo que se regala, no se aprecia) por lo que, si me queréis seguir leyendo, que particularmente, claro está, me importa un huevo con patatas y cebolla, tendréis que buscaros otra forma de hacerlo. Bien en las bibliotecas, bien comprando mis libros, bien ignorándome como hasta ahora habéis hecho. A mí entender, no se han alcanzado los objetivos fijados, con lo cual, alguien (y por una vez no voy a ser yo) tendrá que pagar los versos rotos.

sábado, 12 de septiembre de 2015

desde el fondo del verso LA ANADIPLOSIS





LA ANADIPLOSIS

La anadiplosis es una repetición de palabras que hoy estrena el vestido de los idiomas, mientras busca, desde su alma tentativamente juvenil, destilar la esencia de las revoluciones. Aunque las palabras que dan nombre a las anadiplosis, despierten casi rozándose, como de tarde noche y amanecer, no por ello pertenecen a la misma unidad sintáctica, pudiéndose considerar la muerte por seducción de un verso con su último suspiro y a continuación el renacer de un nuevo amor en otro verso con ese mismo suspiro casi, casi gastado, de bajar y subir y bajar el vino y las cervezas. Lo viejo y lo nuevo apenas rozándose un instante, justo, ese instante que intensifica con un fogonazo o un crujido o una disonancia, todas las voces con ecos desde las alcobas, detrás de los visillos donde se recrean considerando nuevas expectativas; poco después de llenarse de coches la mañana, de vísperas, de encuentros, de tardes y anotaciones.

La anadiplosis se representa en los versos con la última palabra expirando y la resurrección de esa misma palabra en el verso siguiente como palabra con toda su nueva espiritualidad, el intermedio entre la apertura y el cierre de los semáforos, mientras en algún reproductor de la cabeza, suena el piano la músicas del momento. El agua que hacia mi fluye y la sed que me aplaca, tienen como meta la intensificación expresiva de los buenos y malos amaneceres. La anadiplosis desconocida para el gran público, sirve de comodín y de victoria comprometida con esa moral nada evidente de los versos o las caricias, al reposo de una cúpula azul.

¡…tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy, siento por vosotros, en el fondo
del corazón tristeza,
tristeza que es amor
Antonio machado

Dulces palabras ya nunca
nunca os volveré a escuchar,
calles dormidas mis pasos
ya nunca os despertarán.
J. R. Jiménez

Lo que se sabe es que su lisonja se va con cualquiera
y cualquiera es hoy el primero que silba
Juan Carlos Mestre

martes, 28 de julio de 2015

DESDE EL FONDO DEL VERSO. diccionario de términos




Un apólogo es una narración cuyo propósito es instruir sobre algún principio ético o moral o de comportamiento, por lo general situado al final o al principio de la misma y denominado moraleja. Generalmente se escribe en prosa. Es explicativo, por lo que tiene una extensión de media a grande. Sus personajes son personas. Contenido moralizante o didáctico. Plasma hechos que parecen de la vida real. Son historias creíbles. Poseen ingeniosa inventativa y fuerza imaginativa. Se preocupan por la perfección interior, la búsqueda de ideales, la reflexión trascendente, el sacrificio y la abnegación por las grandes causas, así como por enfatizar principios elevados.

Los goliardos eran clérigos que buscaban en la poesía juglaresca un medio de vida. Denominados clerici vagantes o goliardi, pertenecían a los estratos más bajos de la jerarquía eclesiástica y se dedicaban a vagar por los caminos vendiendo su habilidad poética y musical a cambio de limosna.

Isosilábicos son los versos que tienen el mismo número de sílabas, por el contrario anisosilabismos o heterometría, son los versos que no guardan regularidad en cuanto al número de sílabas métricas. El anisosilabismo es característico de los cantares de gesta.

El exordio; del latín exordium, es en retórica, la primera de las partes canónicas del discurso. Es la introducción o explicación con que se introduce un discurso. Su función es señalizar que el discurso comienza, atraer la atención del receptor, disipar animosidades, granjear simpatías, fijar el interés del receptor y establecer el tema, tesis u objetivo.

Las partes del discurso son entre cuatro (exordio, exposición o narración, argumentación, peroración o epílogo) y seis (exordium, narratio, partitio, confirmatio, refutatio, peroratio)

Ars praedicandi es una de las artes medievales que tiene como objetivo el aprendizaje de la predicación eclesiástica. Enseña a escribir y exponer un sermón.

Ars bene dicendi es la técnica de expresarse de manera adecuada para lograr la persuasión del destinatario

El Políptoton, Polípote, es una figura de dicción que se crea al repetir una misma palabra con sus diferentes morfemas flexivos: (masculino, femenino, singular, plural, modo verbal, etc.)

¿Cómo quieres que te quiera si al que quiero que me quiera no me quiere como yo te quiero a ti?

La escatología es la parte de la teología que estudia el destino último del ser humano y el universo.

Locus amoenus es un término literario proveniente del latín que significa lugar ameno o placentero y generalmente se hace referencia a un lugar idealizado.

Prosodia
La prosodia es el conjunto de fenómenos fónicos que abarcan más de un fonema o segmento -entonación, acentuación, ritmo, velocidad de habla, etc.-, por lo que se les denomina fenómenos suprasegmentales. La prosodia cumple una función clave en la organización e interpretación del discurso y, además, transmite información emotiva, sociolingüística y dialectal.

Hagiografía
Ciencia histórica que investiga el desarrollo de la técnica, método y estilo con que a través de los siglos se han tratado las biografías de los santos y las vicisitudes del culto que se los ha tributado. Hagiógrafo es el autor de una biografía de un santo y también el estudioso de cuestiones hagiográficas.

Poesía Anacreóntica
Poesía que exalta los placeres sensuales, procurados por el goce estético de la Naturaleza, la degustación de la comida, la bebida y las vivencias del amor. Iniciada por Anacreonte, poeta Griego; es asimilada por el latino Catulo y posteriormente por algunos poetas del renacimiento. En el s XVIII también es empleada por Menéndez Valdés.

Bucólica

Poesía cultivada por el griego Teócrito y por el latino Virgilio, en la que se recrea una naturaleza idealizada, en cuyo marco, unos pastores también idealizados, viven una experiencia amorosa, haciendo participes de sus gozos y desventuras a los elementos de la naturaleza

miércoles, 10 de junio de 2015

OTRO PASEO POR LA POESÍA




Para dar otra vuelta a ese martirio desnudo que se presenta imposible entre la contaminación de las ciudades y los hombres, con los pecados mortales que avalan los versos bajo las carpas de los domingos, tendríamos que subirnos a esa poesía irreverente que no almuerza con ningún catedrático, tendríamos que subirnos a esa línea seis del metro, en la que por su trazado circular, comienza y termina con los gritos de todas las metáforas que rompen como Apollinaire los silencios.

En poesía, dicen que todo está dicho; pero si no fuese así, se debería ser absolutamente moderno a cada instante, pues, al pertenecer ésta al mundo en que vivimos y éste cambiar sus realidades con cada tic-tac o cada sombra del reloj que pusieron los antiguos en el muro norte de las catedrales, no se entendería que los poetas hoy, se quedasen como ayer atragantados por su propia grandilocuencia, a la entrada de las primeras luces de los miedos, entre los pensamientos de los mendrugos pasados, sin abrirse a todo lo que aún está por ser y por venir, recreándose con esos lodos de los balnearios medicinales que acaso por nostalgia o amiguismo, intentan reavivar la belleza que nunca tuvieron, la que exhibieron en las recepciones de ayer, después de pasar por tantos y tantos quirófanos.

Con la misma premura que tienen los malversadores de instantes y seres inquietos que somos, muchas veces acurrucadas lagartijas de vacaciones al sol de nuestras incontinencias, parece que cada vez nos introducimos más en la ignorancia del sentimiento de las mareas de la humanidad, las que cuentan siempre, fueron buscando la base de la palabra poética, sobre todo en esos ojos que con tonos infinitos, tienen unos puntos de resonancias paralelas, por donde sin duda se reaviva el anhelo.

Sabemos que ni por asomo hemos llegado a rascar la superficie del posible secreto que la poesía esconde en su interior, ni por asomo hemos encontrado el camino exacto que nos lleve a vestirnos con él de fiesta. Sí, es cierto que en ocasiones hemos conocido, corporeizándose, algunas sendas en las que excesivamente transitadas hemos hecho el amor con gentes deseosas de ampliar los resúmenes individuales del cielo para que las comiésemos algo más que el pico y la oreja, gentes que durante el trayecto nos hicieron compañía, gentes sin acertar a decir cuánto facilitaron o entorpecieron nuestra reflexión. Lo cierto es que las indagaciones para encontrar esta mañana esas reliquias del exilio, no han hecho más que dar comienzo; y no se crean no, que las expectativas con las que se presentan no parecen de lo más halagüeñas.

sábado, 14 de febrero de 2015

DESDE EL FONDO DEL VERSO




La poesía es como las lenguas extranjeras, si no sabemos asociar a un significante su significado concreto, no podremos llegar a captar su total comprensión.
El problema para entender poesía, viene dado por la costumbre de asociar significantes y significados aprendidos desde la infancia, sin ser capaces de ampliar estos a nuevas significaciones