miércoles, 30 de abril de 2014

EN EL INSOMNIO TE DESVISTO




“La vista miente y la mirada exilia: es el sueño idiota de una materia obsesionada; no hay nada que ver ni mostrar, el mundo es nocturno” Jean-Paul Sartre

Ojos de fiebre
que se alzan muy despacio
antes de salir a la calle.

A este lado de las palabras,
todo sigue normal y rutinario:
humanos que están hechos
de múltiples jadeos,
calles escritas
con caligrafía fugaz.
Cosas que vienen dadas
por la imaginación.

Desde los ojos idos,
el contorno de los dedos dibuja
ciertas tonalidades grises,
sombras de cuerpos que nos acarician
como el miedo de las personas
desde el blanco de la pared.
En el insomnio, te desvisto.


lunes, 28 de abril de 2014

EL LECTOR. ÚLTIMO VERSO DEL POETA

En el mundo lector, las matemáticas ocupan, sin duda, un lugar relevante. Según lo que sepa cada uno, según lo que quiera saber, según lo que interese en cada momento; eso será lo que descubra y llene de realidades o sueños las calles de su mundo, eso será lo que vea, lo que sienta o lo que viva en el poema. Es el lector quien puede dar más velocidad al tiempo o detenerlo si se lo propone, puede crear o destruir a su antojo, la línea que acota la oferta de la contradicción. El lector es el último verso del poeta, el que carga de energía casi sobrenatural el poema.

miércoles, 23 de abril de 2014

EL POETA Y LA POESÍA. Desde el fondo del verso




Entiendo que la palabra sea, la representación escrita del sonido, y el verso, la mezcla del sonido y la palabra, y el poema, la única llave que abra y cierre como un prestidigitador de instantes, todos los mundos despiertos o dormidos; incluso todos esos mundos que siguen el ritmo del ajetreo diario, esos que ocupan un espacio sensible y veraz, esos que duran lo mismo que dura una sensación intima, esos que conservan su autonomía erotizada por el suspense de lo que pueda o no pueda ser, que desarrollan en mí su política de paso imperfecto, que vienen con nosotros y se relacionan y conversan con toda naturalidad hasta que duelen o calman.

Hoy, que todo lo que importa pasa, me ratifico en que esta poesía de la que hablo, se debería tomar como un kit-kat, como una pausa, como un meditado silencio que viene y sustituye por sorpresa a los anuncios, a los prospectos de las medicinas, a las reuniones de las juntas de gobierno. Hoy, en esta sociedad donde se aceleran las causas del deterioro, debía de ser esta poesía, el preámbulo y la culminación del amor, del secreto del rito de las conservas, del apareamiento; el espacio habitado de la luz, el abandono dentro de uno mismo, la salida al mundo en esta forma de verso que en otros lugares ya os digo, la satisfacción plena de casi todos los deseos. Llegar a casa después de trabajar diecisiete horas y sorprender con una cena intima, luego detrás de los postres, abrir las hojas de los deseos y descansar o hacer el amor.

Afirmo y no me desdigo, que la poesía tiene que fascinar, tiene que sorprender, tiene que enamorar; tiene que abrir en el lector un apetito insaciable de nuevas inquietudes, tiene que ampliar el pensamiento de todas aquellas emociones conocidas, pero sobre todo, de aquellas otras que aún hoy están sin explorar. Tiene que sangrar para buscar su antídoto. Tiene que ser la cuna y la cama de toda felicidad. Tiene que conmover y conseguir encontrar algún motivo nuevo de entretenimiento. Tiene que despertar las facultades sensibles que causan admiración. Tiene que nacer y morir perfecta e imperfecta.

La poesía para que penetre y remueva, tiene que ser el relajo, la tranquilidad, la fuerza del movimiento continuo, el abandono de los mundos a voluntad de los mundos, la voz del silencio en su misma fuente, el miedo, la culpa, la debilidad, el pecado y la absolución, el pensamiento y a la vez la negación del pensamiento de generaciones pasadas, el futuro grito de la inconsciencia por llegar, lo perdido y lo encontrado entre todas las incógnitas juntas.

Como ya dijeron otros y yo ratifico, el poema convencido de su veracidad tiene que saber vender las diferencias que encierra dentro, liberar de su hermetismo toda su verdad, para ello, a su alrededor es conveniente que giren los mismos acontecimientos que giran alrededor del día, la calle, los semáforos, las normas y antinormas que calman el ajetreo y limpian la distorsión de los cristales donde se refleja.

Así, tomando como referencia estos nimios argumentos, podría afirmar que estoy capacitado para decir; que todo lo que esta a mí lado es poesía sucia, poesía sin pulir, poesía en bruto para el taller del poeta. El trabajo del poeta entonces, - digo, pienso, no me hagáis caso si resulto insufrible, - ha de consistir en saber seleccionar el instante preciso, el momento más oportuno, la situación mejor definida a la hora de negociar el sentimiento. De todos los aspirantes que se presenten a las pruebas, ha de saberse escoger, sin dejarse llevar, por la primera buena impresión, por el enchufismo o las notas excelentes que presenta, al más adecuado; ha de saberse elegir, por su valía y no por su nombre familiar, al candidato que presente más o menos cualidades poéticas, -y eso a poco que se observe, se ve al instante- . Por lo tanto, si no se quiere errar en la elección, el poeta de hoy ha de tener amplias nociones de los trabajos propios que se desarrollan en todos los hogares: barrer, fregar, quitar el polvo y sacar brillo. También es conveniente que tenga nociones de ensamblaje, pulido y construcción, que sea un manitas, un play boy, un caradura, un aprendiz y un maestro carterista; ha de saber desarrollar su don de gentes, bien para salir corriendo, o bien para enamorar y convencer a su público, ha de ser comercial y vender a jornada completa su postura.

¡Qué verdad, aquella que dice que el poeta sin lectores, no crea poesía sino versos vacíos!

En el pasado, para alcanzar este objetivo el poeta se valía de una serie de normas y movimientos, de una serie de figuras creadoras de imágenes que surgían en ocasiones espontáneas y en otras, solo imperfectas tras sufridos años de estudio. Entre unas y otras, el poeta de entonces iba creando telarañas de versos de milimétrica perfección.
Hoy creo que se debería seguir así, pero si aún así, para mover el alma del público no es suficiente, se deberían inventar otras imágenes nuevas, otras imágenes que maravillen, que lleguen y toquen descaradamente al lector, otras imágenes que abran nuevas puertas en los mohosos muros de los viejos poetas y sus discípulos, otras imágenes que rompan el círculo para que entren dentro nuevos aires y salgan grandes versos.

En la poesía de todos los tiempos, las figuras literarias, han formado; unas mejor y otras peor, la parte activa de la magia, del encuentro, de la tragedia o del engaño, de la continuidad o la quietud del universo poético. Hoy que se sienten dentro, quieren ser una realidad más, para que si después de la crucifixión aún queda algo, sea el principio del mejor poema.

Sé que es difícil, y psicológicamente no recomendable romper las tradiciones, quemar las enseñanzas que se tienen como normas a seguir toda una vida, los hechos y las acciones de otras vidas en parte equivocadas, otras vidas que dijeron en su momento lo que les apeteció, sin pararse a pensar en las consecuencias que ello acarrearía. Muy poco o casi nada he de decir a su favor, cuando percibo como muere mi mundo, en sus manos; el mundo del verso, el mundo que ellos me han traspasado, he de aseverar que muy poco tengo que decir en su favor, sino aceptan que existen otras formas de ver las cosas, fuera de sus miopes retinas.

Por eso; si se quiere poner en el lugar de privilegio que para mí merece la poesía, es necesario hacerlo sin dilación. Es necesario romper y dar comienzo cuanto antes a las nuevas formas.

Lo mismo estoy equivocado y el alejamiento de los lectores solo sea por cansancio, por desconocimiento, por dejadez o abandono; desconocimiento de los recursos estilísticos que utiliza el poeta, una de las razones por las que el deleite de un buen poema tiene hoy, como los locales elitistas, reservado el derecho de admisión Tal vez en esta sociedad donde para llegar a la gran mayoría, el trayecto más corto es el que más se vende, tal vez digo; puede que sea sólo la falta de tiempo para comer y reposar las ideas, una de las causas por las que casi las cuatro cuartas partes del mundo se han ido alejando de ese otro mundo del ensueño de las palabras.

La poesía hoy pide llegar más allá de los vértices del mundo conocido, pide entrar y quedarse en todos esos mundos de que se compone.

Como poeta y efecto de lo que digo, quiero compensar mi falta, quiero poner un poco de luz entre el mundo y el verso, el poeta y el hombre, el grito, la noche y el silencio con que se arrullan casi todas las cosas en la distancia. En "Desde el fondo del verso" intento saltar una o dos distancias entre el lector, el poeta y el poema.

martes, 22 de abril de 2014

INVOCO AL BESO




El beso es otra muerte transitando
por la oquedad de una respuesta.
Es otra aurora de azules revoltosos
en su recreo vencido de silencios.
Es el límite opreso de unos labios
zozobrando en un mar de bocas,
donde todas, todas las lenguas
se obstinan en remar.

Invoco al beso, al roce
del equilibrio de las cosas,
al torpe despertar del aire
cuando alzándose atrevido,
indulta la plenitud de la mano
entre su mundo convexo.

El beso es otra replica de un beso
que te vuelve cada día.

viernes, 11 de abril de 2014

TODOS LOS DÍAS



Sé que estoy condenado solo por respirar
la contaminación del hombre,
del polvo que sin duda cubre los mandamientos
de la vida humana,
de algún ser arrogante detrás del cataclismo
de los ojos y sus tragedias.

Aquí, sobre este tronco,
sobre esta tierra, sobre este asfalto
dónde se escuchan los ecos vitales
de las marchas festivas de los jueves,
del corazón despierto,
de unos labios que me saludan
aun sabiendo que aquí, nada está permitido;
yo me rebelo y en pleno día
a la vista de todos
me cambio el traje,
y oculto en mi apariencia informal
me visto mileurista de currículo
de esclavitud de los trabajos diarios,
de héroe de comic de carne y hueso
de apocalipsis y agitación,

Me desvisto y voy a ti, a cuerpo descubierto
a deshacer la cama, a luchar contra todo
y contra todas esas plumas del edredón
que inexplicablemente emigran
para formar en los extremos
montañas infranqueables
como las apariencias del infinito en fuga
o de ese ayer sin lengua en tus caricias

Todas esas criaturas
que por no dormir nacen en la noche
frente a los telediarios:
siempre me estremecieron,
como el sabor del pez espada
después de una disculpa,
igual que las sonrisas
en el rostro de algunos personajes
que deambulan por los pasillos
de la imaginación,
lo mismo que la sombra,
que tú controlas y yo niego.

Esa sombra de madre, que siempre nos sostiene
en el vértigo de un día sin aperitivo,
esa que también se desmaquilla y permanece
sigilosa, nocturna, blanca huida de la luz,
pendenciera detrás del cristal,
siempre a punto de dar la vuelta
para que no se le vean las arrugas.
Y al medio día, cuando el sol rompe los visillos
que cubren las cabezas de nuestro apartamento,
se sienta detrás de los bancos
de antiguas soledades,
haciendo que nos duela tanto el mundo.

Sí, en muchas ocasiones
mientras se consumaba nuestro amor,
fui consciente de que moriría por la noche,
atragantado por un pensamiento
de cualquier Fukushima azul,
que todo lo que intento me condena.