martes, 25 de septiembre de 2012

EL FOX TERRIER QUE GRUÑE JUNTO A MÍ





Por si te vale de algo,
diré que tengo prisa,
que colecciono sombras
y disparates a tiempo parcial,
que aunque suene a disculpa
me espera mi proctólogo.

En ese Londres poético de Byron,
vivía de alquiler
y he vuelto a casa con mis padres.
Cansado de que me sancionen,
de saber que no fui nunca necesario,
me suelo deshacer de ausencias:
afirmar que Dios no persigue escarchas

Se me olvido esperarte,
edificar algunas lejanías,
deshacer las maletas,
los compromisos de amor que cruzan de un lado a otro.

Tomo un trozo de pan de presente y futuro,
aquí una ausencia , allá un milagro,
más allá, abrazándome
los diluvios de la esperanza
pero no me detengo,
no dejo de batir estas alas que escriben
con las letra negrillas oraciones.

Aun no aprendió a mentir
el mundo arrogante al final de los siglos
cuando ya disimula
porque no quiere que nos vean juntos

Me falta tiempo para disfrutar
el día más hermoso
de mi existencia.
Y si acaso se me pasa quererte,
no me preocupo, sé que ya estas acostumbrada
a que te ignoren, a que lleguen los besos,
las ofrendas, la gloria y los pecados
y se vayan veloces
hacia todos los sitios.

El Fox terrier que gruñe junto a mí,
me hace notar la fuerza de tus manos
sobre mis hombros mientras se relame.

domingo, 16 de septiembre de 2012

LA MISMA PIEDRA




Aun no aprendí a mentir,
a no tomarme nada en serio,
a dibujar en esta orilla sucia
de la conciencia
el segundo plural de mi destino
totalmente quebrado
por la bebida

Nos miramos de cerca
sólo un tímido instante
que se envasó al vacío
en cualquier ocasión.

Cuando los días se caen del bolsillo
del alba en mi destierro,
es muy antiguo romper sin más ni más
los cristales de la inocencia
de todo lo que nos distancia
a lo largo de un año y otro año:
los desnudos nerviosos
de las viejas amantes,
de cabelleras que sin duda evocan
la arquitectura
de sus resquebrajados cuerpos,
los rumores que viven
en la parte gris de la verdad y la mentira,
los fragmentos de cada confidencia.
En el iris desnudo de los martes
junto a la fuente por desmantelar,
el misterio de la primera aproximación,
el sacrosanto origen
de los hombres bebidos.

Más que observar, juzgamos
el aspecto ingenioso de las cosas.
Al subir la montaña, la salida del sol.
No me tientes que a ti me lanzo
vestido de arrogancias y prendas populares

lunes, 10 de septiembre de 2012

NUESTROS DELITOS



Ya que no viviremos mucho,
habrá que detenerse alguna vez
para pensar que no se puede ir por ahí
poniendo marcapasos al ladrido de los perros,
para limpiar la niebla
intransigente de las uñas.

En esta ciudad donde nadie se fija en nada,
Tendremos que alquilarnos la chaqueta
de la triple locura que nos habla en domingo,
sacudirnos el rojo de algunas lejanías,
la caspa dolorosa que cuelga del respaldo
e inevitablemente nos inclina.
Que me dejen llorar.

Lo cierto es que antes de morir
tendremos que inventar nuestros delitos.
Tendremos que dejarnos mover por sus detalles,
tendremos que esquivar algunos de sus diálogos.
sus tropiezos y sus acusaciones.
Que no me mientan más.

martes, 4 de septiembre de 2012

AMOR. AMOR. AMOR TODO ES MENTIRA




He aprendido tras mucho tropezar,
con los daikiris y el verano,
de tres a siete cosas
que basan sus estudios
en la nostalgia del erotismo,
en las visiones de los espíritus que suben
desde las raíces hasta la boca.

Filosofías sin pulir
a las vísperas de alguna inquietud virginal,
en las que muere al aire libre
la falsificación de los orgasmos.

Técnicas en pijama
que asientan sus jadeos
sin hacer mucho ruido.
Hombre con hombre
claridades del alba
cuando se va sin dar las gracias.
Una luna que se impregna de otra luna.

Poco me importa
lo que digan hoy
a la vejez de mis bautismos,
los abrazos de algunas maldiciones.
El amor fastidioso de la gente normal,
los enfermos de las audiencias,
el ruido insoportable
de la creación.

Supongo que cualquiera puede ver
la parte cronológica que baila cada noche
sobre esta alfombra de cenizas
a las puertas de mi alma:
un imperio asediado,
los lugares apócrifos, abriéndose de piernas
bajo las catedrales
destartaladas como mi corazón a besos.