martes, 19 de abril de 2011

TU BOCA QUE ME VISTE Y ME DESTRUYE




No, no soy yo ese poeta
que aún antes de ir al sueño,
siente como va y se precipita la memoria,
sobre algo incomprensible, sobre todo violento,
sobre nada nuevo que suceda en mi cabeza.

Soy consciente, de cual es la sensación que causan
sobre mi cuerpo las hormigas

Sé que soy, si me miras hoy con detenimiento:
un habitante falso, esa sensación, de que algo
se firma de urgencias dentro del cristal,
el envés depilado de algunas ironías,
la deshonra de la luz de la especie,
aquí alarido que penetra y repta,
allí las horas vivas que emulan a los maestros,
el final anciano que acerca un verso de niño.

Sé que me duele animal esta necesidad
que tengo del latir del mundo,
aunque no me arrepienta
aunque me transparente;
esta necesidad que tengo por recorrer
la lejanía del carmín de una desmemoria:
ésta que viene y me eleva y me ofrece
un parlamento. Dentro va tu boca.
Tu boca que me viste y me destruye